Autodestrucción

Boca dejó ir a Jonathan Calleri, goleador del equipo campeón, confiando en su potencial. Los hinchas bancaron -bancamos- su exposición mediática, sus problemas con Jorge Rial, su lesión prolongada (que obviamente fue un infortunio). También Guillermo Barros Schelotto lo esperó, lo puso en el equipo en un partido trascendental apenas regresó de su dolencia. Pero […]

Boca dejó ir a Jonathan Calleri, goleador del equipo campeón, confiando en su potencial. Los hinchas bancaron -bancamos- su exposición mediática, sus problemas con Jorge Rial, su lesión prolongada (que obviamente fue un infortunio). También Guillermo Barros Schelotto lo esperó, lo puso en el equipo en un partido trascendental apenas regresó de su dolencia. Pero el que no se aguanta, el que no se banca, es él mismo: Daniel Osvaldo, tras un cortocircuito con el entrenador e ídolo xeneize, pasó a ser parte del pasado Boca.

Inexplicable el comportamiento de Osvaldo, de ese mismo que se bancó entrar también cinco minutos en el partido más importante de 2015 (contra River en el Monumental). Dueño de una técnica depurada y de un carisma inigualable, el ex Juventus, Inter y demás clubes de primer nivel dejó pasar su segunda chance en Boca, un club que no le abre las puertas dos veces a cualquiera. Rockero hasta la médula, Osvaldo murió joven y ni siquiera dejó un cadáver bonito.

Pero si para la Justicia existen alicientes en los crímenes, habrá también lugar para ser garantistas con Osvaldo: más allá de las responsabilidades propias ya detalladas, el circo mediático terminó enloqueciendo a alguien que sólo venía a jugar. Leer tu apellido en las marquesinas las 24 horas del día, no poder salir a caminar por la calle, tener paredes transparentes en tu casa, no es algo que cualquiera se pueda aguantar. Acumuló hasta el colapso, podría decir la autopsia de este suicidio futbolístico.

Pero ninguna causa individual puede subordinar al interés general. El foco no puede desviarse: Boca está ahí, a una valla invicta de alcanzar unas semifinales de Copa Libertadores, el torneo por el que vive y respira el club. La ausencia de un jugador que apenas tuvo cinco minutos, cinco famosos minutos en este torneo, no tendrá que pesar en lo futbolístico para un equipo que viene superando etapas, lesiones y reveses. Boca no se puede caer: que la triste y dolorosa autodestrucción de Osvaldo no alcance a contaminar al resto del esqueleto xeneize.

Por @lucasg91

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