Recuperando el hambre

No hay mañana después del 7 de julio, del 14 si se piensa apenas un poco más allá. Boca se juega el sueño de la Libertadores primero en Quito y después en la Bombonera y, después del siglo que pasó desde aquellos penales heróicos contra Nacional, por fin el Xeneize volvió a jugar pensando en […]

No hay mañana después del 7 de julio, del 14 si se piensa apenas un poco más allá. Boca se juega el sueño de la Libertadores primero en Quito y después en la Bombonera y, después del siglo que pasó desde aquellos penales heróicos contra Nacional, por fin el Xeneize volvió a jugar pensando en la serie ante Independiente del Valle. Buscando ganar ritmo pero, sobre todo, empezando a sentir esa adrenalina copera, el Xeneize se enfrentó a Olimpia de Paraguay en una Salta repleta de boquenses: fue un 2–0 que hasta quedó corto para el buen partido del equipo de Guillermo Barros Schelotto.

El primer tiempo arrancó con el Boca voraz que se busca: Fernando Zuqui demostró buen toque y personalidad para hasta hacerse cargo de la pelota parada, Andrés Cubas adelantó al equipo con cortes quirúrgicos en mitad de cancha, Nicolás Lodeiro tuvo destellos de su fútbol y la sociedad Tevez-Benedetto empezó a encontrarse de a poco. Daniel Díaz aprovechó un córner para poner de cabeza el merecido 1–0, Leonardo Jara desaprovechó otra pelota aérea para aumentar la diferencia y el Pipa estuvo cerca en varias ocasiones de quedar en posición de gol. El ritmo, quizá fruto de la pretemporada, fue cayendo, y Boca dejó dudas al cierre del PT: Gino Peruzzi perdió por su banda, el mediocampo mermó su contención y algunas imprecisiones (la cancha en mal estado puede haber colaborado) hicieron que Olimpia tenga sus aproximaciones.

La concentración y la seguridad del equipo volvieron en la segunda parte.Boca disipó las dudas de esos últimos 15′ del PT y borró de la cancha a Olimpia: le cerró los caminos al arco de Agustín Orion, comenzó a arrinconarlo cada vez más y terminó de liquidarlo con los desbordes de Cristian Pavón y el gol de Andrés Chávez. No hubo equivalencias en los últimos 45′, y las diferencias futbolísticas a favor de Boca se fueron incrementando a partir de los múltiples cambios que hizo el entrenador del rival: el 2–0 quedó corto ante una parva de ocasiones dilapidadas.

Quedan conclusiones positivas del viaje al Norte argentino: Boca volvió a demostrar su poder de fuego, creó muchas situaciones, mejoró bastante en la pelota parada y se vio a un Tevez activo más chispazos de otros cuántos jugadores. Habrá que trabajar en las desatenciones en la banda derecha, fruto de un Peruzzi bajo pero también sin acompañamiento, y confiar en que el seguir sumando ritmo mejore la eficacia de un equipo que debería haber goleado. Lo más importante es que Boca volvió al ruedo y empezó a recuperar el hambre de gloria que necesita para seguir soñando con la Copa Libertadores, esa que cada vez se acerca más en el almanaque.

Por @lucasg91

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

Más que un triunfo

Boca derrotó 1-0 a Newell’s en Rosario y se trajo algo más que los tres puntos: volvió a convertir de pelota parada, fogueó a los pibes y dejó atrás los rumores de estas semanas. Es el camino.

Son todos de Boca: Cacho Malbernat

«Son todos de Boca» es la columna histórica que recorre ídolos y emblemas de otros clubes que también tuvieron su paso por el Xeneize. Hoy nos toca Cacho Malbernat, pieza clave del Estudiantes de Zubeldía.

Los mercados de Riquelme

¿Cómo gestiona Boca las transferencias desde que llegó el Consejo de Fútbol al club? En MuyBoca analizamos las tácticas de Román: bajo presupuesto, incorporaciones con experiencia, sostenimiento del equipo titular y algunos refuerzos que no llegan…