Boca voraz

Apenas 25 minutos alcanzaron para confirmar algo que ya se había visto en el amistoso ante Olimpia de Paraguay: este Boca está concentrado, metido, enfocado. Boca está voraz y hambriento: el Xeneize no tuvo piedad del humilde Atlético Güemes, definió el partido en menos de media hora y, en su primer compromiso oficial del semestre, […]

Apenas 25 minutos alcanzaron para confirmar algo que ya se había visto en el amistoso ante Olimpia de Paraguay: este Boca está concentrado, metido, enfocado. Boca está voraz y hambriento: el Xeneize no tuvo piedad del humilde Atlético Güemes, definió el partido en menos de media hora y, en su primer compromiso oficial del semestre, pasó a 16° de final de la Copa Argentina al derrotar por 4–0 a los santiagueños.

La velocidad y precisión de Cristian Pavón, al que Boca ya extraña para la ida contra Independiente del Valle -fue expulsado vs. Nacional-; el toque y la movilidad de Nicolás Lodeiro; y las ganas de Carlos Tevez, que fue importante como lanzador aprovechando los piques por las bandas del resto del equipo, fueron demasiado para un rival cuatro categorías más abajo. El equipo de Guillermo Barros Schelotto aprovechó para poner en práctica la idea que viene inculcándole el DT desde su llegada: dinamismo y pases al vacío para lastimar al rival con un planteo bien agresivo. Dos goles de Pavón y uno en contra marcaron el 3–0.

La segunda parte fue sólo el correr de los minutos, apenas alterado por el 4–0 de un Pablo Pérez que busca ganarse la titularidad; del duelo Chicago — Santamarina saldrá el futuro rival en el torneo federal. La mala noticia de la excursión a San Juan fue la dolencia de Juan Manuel Insaurralde, que debió salir por una molestia a la altura de la cintura. Además, hubo algunas imprecisiones en el fondo a partir de pases fallidos, que podrían ser aprovechadas por un rival de mayor jerarquía.

Ya no hay más ensayos. Después de dos amistosos y un mes de pretemporada, a Boca se le viene en el calendario la semifinal de la Copa Libertadores. Más allá de algunas dudas, como la inclusión de Fernando Zuqui (otro criterioso partido) o de Pérez en Quito, el Xeneize tiene una certeza más que importante: el hambre está intacto. Un equipo seguro y confiado en los amistosos tendrá su prueba de fuego, esa que tiene entre ceja y ceja desde aquel penal convertido por Federico Carrizo contra Nacional. A escribir la historia.

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