Está vivo

Es la altura y es un equipo que viene volteando rivales a pesar de su presunta inferioridad. Era un partido que Boca llevaba bien, que arrancó ganando, que tuvo chances para aumentar. Finalmente, fue derrota por 2–1: un resultado que deja abierta la serie pero que tiene al Xeneize en desventaja. Boca hizo un buen […]

Es la altura y es un equipo que viene volteando rivales a pesar de su presunta inferioridad. Era un partido que Boca llevaba bien, que arrancó ganando, que tuvo chances para aumentar. Finalmente, fue derrota por 2–1: un resultado que deja abierta la serie pero que tiene al Xeneize en desventaja.

Boca hizo un buen primer tiempo, con un gol tempranero de Pablo Pérez tras una gran asistencia de Zuqui, pero dejó pasar chances importantes para aumentar. La altura fue pesando, y el equipo terminó arrinconado el primer tiempo.

La segunda parte fue cuesta arriba. Independiente del Valle creció por los costados, se aprovechó de un Boca cansado y dubitativo, y terminó dando vuelta el partido más por insistencia que por pericia. Boca tuvo chances para empatar pero de nuevo las desaprovechó.

Boca fue inteligente para pararse pero impreciso en el toque y en los metros finales. Perdonó y tuvo errores no forzados que son definitorios en una plaza complicada como Quito (River y San Lorenzo cayeron 2–0 este año). Si las individualidades crecen y Cristian Pavón vuelve en su mejor forma, aprovechar el gol de visitante y la exigua desventaja puede ser totalmente factible en la Bombonera. Acostumbrado a grandes gestas, este club deberá apenas ganar 1–0 para avanzar a la final. El azul y oro empuja el sueño.

Por @lucasg91

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