Con el corazón y la cabeza

Es una semifinal, una cita histórica más de esas que no se olvidan. Será una Bombonera llena, hasta con Diego Maradona y Juan Román Riquelme en las tribunas. Pero, si es posible, el equipo deberá abstraerse del entorno y enfocarse en el objetivo: tan sólo debe ganar 1–0 para avanzar a la soñada final de […]

Es una semifinal, una cita histórica más de esas que no se olvidan. Será una Bombonera llena, hasta con Diego Maradona y Juan Román Riquelme en las tribunas. Pero, si es posible, el equipo deberá abstraerse del entorno y enfocarse en el objetivo: tan sólo debe ganar 1–0 para avanzar a la soñada final de la Copa Libertadores.

Es fácil caer en el pedido de garra, de huevo y de corazón, pero Boca tendrá que usar también la cabeza y la paciencia: es un partido que se juega y se gana en el campo psicológico. No es cuestión de buscar el segundo antes que el primero, ni de descuidar la defensa: un gol de Independiente del Valle trastocaría mucho más la serie que un grito xeneize.

“Un error propio o virtud del rival te pueden complicar la noche. Hay que estar atentos, concentrados y ser inteligentes”, expresó Raúl Cascini en MuyBoca Radio, donde también destacó la importancia del sector defensivo: “Boca va a imponer todo… la presión, el buen juego, la velocidad. Pero el defensor tiene que defender, no está para ganar el partido, salvo en un centro. Lo que no te pueden hacer es un gol. Hay que mantener la calma”.

Por eso habrá sido la apuesta de Guillermo Barros Schelotto de cambiar delantero por delantero (Cristian Pavón por Darío Benedetto), por eso la táctica de tratar de evadir la presión y de no sumarle más obligaciones desde las declaraciones al equipo. Mientras se apela a la mística y a la historia desde afuera, Boca deberá adentro del césped llevar las cosas con calma y seguridad. La final espera.

Por @lucasg91

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