Fin del sueño

Boca sufrió un duro revés como local al caer por 3 a 1 y se despidió de la Copa Libertadores, Independiente del Valle metió dos golpes de nocaut en los primeros minutos del segundo tiempo y después fue un murallón defensivo cimentado en el trabajo de sus centrales y el arquero Azcona. Se terminó el […]

Boca sufrió un duro revés como local al caer por 3 a 1 y se despidió de la Copa Libertadores, Independiente del Valle metió dos golpes de nocaut en los primeros minutos del segundo tiempo y después fue un murallón defensivo cimentado en el trabajo de sus centrales y el arquero Azcona. Se terminó el sueño de la conquista de América.

Empujado por la gente, con un ímpetu propio de un partido de definitorio y una presión asfixiante el conjunto Xeneize encontró el gol al tercer minuto de juego gracias a Pavón. 1–0 arriba, 2–2 en el global y el pase a la final por el gol de visitante. La alegría duró poco, Boca se replegó, Independiente empezó a dominar la pelota y la última linea del equipo local mostró dudas. Veinte minutos después un corner quedó en el punto penal y Caicedo la puso en un ángulo para igualar la vuelta y desequilibrar el global.

El empate parcial obligaba al conjunto de Guillermo a ir a buscar en el segundo tiempo un gol para ir a los penales y dos para terminar la serie en los 90 minutos. En dos pelotazos se terminó sueño: en el primero hubo un doble anticipo, dos cabezazos, Cabezas le ganó en velocidad a Jara y definió cruzado antes de que llegue Insaurralde al cruce; en el segundo lo que parecía una jugada simple Orion la complicó jugando despacio y para el medio con la pierna no hábil, Ángulo peleó la pelota y la acompañó hasta que entró en el arco Xeneize. Con 40 minutos por delante, Boca estaba 1–3 y la serie prácticamente definida desde el resultado y liquidada desde lo mental.

Los minutos restantes estuvieron totalmente de más. Boca se resumió en arrebatos individuales de Pavón, Fabra y compañía que no concluyeron en ninguna situación de riesgo. El Xeneize pudo descontar con un penal, pero el uruguayo Lodeiro terminó definiendo muy mal a las manos de Azcona. Guillermo pobló la cancha de delanteros con los ingresos de Bou y Benedetto, pero recién el 2–3 final llegó a los 90 minutos de juego: Pavón encaró de izquierda a derecha y sacó un zapatazo contra el palo del arquero. Un lindo gol, pero sin peso para la serie.

El Xeneize tuvo la ventaja inicial en ambos partidos pero no supo como defenderla, en la ida sufrió el desgaste de la altura y el agobio de un equipo ofensivo; mientras que en la vuelta se condenó así mismo por las fallas de la última línea. La ilusión de la conquista de la séptima Libertadores se murió enuna serie semifinal donde Boca no hizo mayores méritos que su rival y donde no pudo superarlo en ninguno de los dos encuentros.

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