Bienvenida la irreverencia

Ni las falencias de sus jugadores, ni la impotencia de no encontrar el rumbo ni el destrato periodístico: a Carlos Bianchi, al mejor DT de la historia del fútbol argentino, lo que más lo sacó de quicio en su última etapa como entrenador boquense fue Ricardo Centurión y su fulbito sobrador. El mismo que hasta […]

Ni las falencias de sus jugadores, ni la impotencia de no encontrar el rumbo ni el destrato periodístico: a Carlos Bianchi, al mejor DT de la historia del fútbol argentino, lo que más lo sacó de quicio en su última etapa como entrenador boquense fue Ricardo Centurión y su fulbito sobrador. El mismo que hasta despertó un instinto animal en un siempre tímido Leandro Marín en una insípida noche de verano; el mismo al que Rolando Schiavi mandó a la escuela de un topetazo para ubicarlo en la Bombonera antes de que el mocoso se le retobara. Un canchero, un caradura, un pibe de barrio sin miedo ni respeto por los demás. Y que ahora se pone la azul y oro.

Más allá de su personalidad, con carácter para ponerse una camiseta pesada pero con dinamita mediática para el club de la permanente crisis, Centurión viene a ofrecer soluciones para el esquema dinámico de Guillermo Barros Schelotto. Velocidad, despliegue, llegada al área pero también cierto compromiso con el retroceso: esas armas ya se vieron en el Racing de Cocca que fue campeón, donde él convirtió el gol del título. No es tan goleador, pero sí generador de ocasiones y oportunidades.

Su paso por San Pablo no fue fructífero desde lo futbolístico, pero tiene un atenuante y es que el pibe de 23 años tuvo que madurar de golpe: un informe de la revista brasileña Placard de enero de 2015 relató el drama que vive el ex Racing con su novia, que padece una grave enfermedad. La constante lucha y el largo tratamiento hizo que el fútbol quedara a un lado por momentos, aunque Centurión tuvo un pequeño renacer de la mano de Edgardo Bauza, quien le devolvió minutos al volante. Sin embargo, no terminó de convencer a los paulistas, que ahora deciden prestarlo para que retorne a Argentina y se vista de xeneize.

Para un equipo que careció de rebeldía en momentos importantes, la desfachatez de Centurión, de pícara gambeta, puede ser un plus que se acople a Cristian Pavón por la otra banda. Tiene condiciones y las ha demostrado, aunque su difícil paso por Brasil oscurece un poco las expectativas. Hacedor de enojos boquenses en el pasado, tiene ahora la chance de poner su irreverencia al servicio de la bandera de Boca.

Por @lucasg91

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

Es oficial y nos ilusionamos: cada vez falta menos para volver a La Bombonera

El ministro de Deporte, Matías Lammens, dio nuevas noticias sobre el regreso del público al fútbol.

¿Se va? El titular que presiona para irse en la previa del Superclásico

Sebastián Villa retiró sus pertenencias del club y apura su salida a Brujas, a horas de enfrentar a River en la Copa Argentina. Por ahora, la oferta no satisface las pretensiones del Consejo de Fútbol.

Después de varios días «oculto» reapareció Carlitos Tevez

El Apache descansa y aprovecha sus días lejos del fútbol.