Un refuerzo que llega tarde

En la previa al primer partido oficial del segundo semestre Xeneize, ante Atlético Güemes por Copa Argentina, Fernando Tobio declaró bajo emoción violenta en contra de la decisión del club de no negociar su continuidad, dejando expuesta a una dirigencia y a un cuerpo técnico obsesionados por buscar un central titular cuando lo tenían a […]

En la previa al primer partido oficial del segundo semestre Xeneize, ante Atlético Güemes por Copa Argentina, Fernando Tobio declaró bajo emoción violenta en contra de la decisión del club de no negociar su continuidad, dejando expuesta a una dirigencia y a un cuerpo técnico obsesionados por buscar un central titular cuando lo tenían a mano en el vestuario. Poco más de un mes después la historia tuvo final feliz: Tobio cumplirá con su deseo y Boca tendrá el defensor que tanto buscó.

El ex Velez y Palmeiras llegó al conjunto Xeneize a mitad de 2015 sin un gran cartel pero en base a actuaciones convincentes se ganó un lugar importante en la consideración del por entonces entrenador Vasco Arruabarrena. Al punto tal que tuvo un rol destacado en la Copa Argentina, uno de los dos títulos que consiguió Boca ese año, jugando los 90 minutos en las últimas cinco rondas. Con la llegada de Insaurralde a principios de año y posterior arribo de los Barros Schelotto perdió mucho terreno, pasó a ser recambio y con la apertura del mercado de pases no fue una prioridad para el nuevo cuerpo técnico.

Cansados de buscar al central de Lanús Gustavo Gómez en una negociación con más declaraciones cruzadas que papeles certeros, Boca decidió traer de nuevo a Fernando Tobio. La negociación fue rápida, aunque Rosario Central pugnó fuerte por el defensor, el deseo de Tobio siempre fue jugar en Boca y eso facilitó la posibilidad de un nuevo préstamo sin cargo. Si el ex Vélez y Palmeiras vuelve a jugar como en los 35 partidos oficiales que ya registra con la azul y oro no habrá excusas para no hacer uso de la opción y quedarse de una vez por todas con un central probado.

Tal vez parezca un poco tarde y nos quede el sabor de que se podría haber llegado a un acuerdo antes de la semifinal de la Libertadores y ahorrarnos el destrato al jugador y la novela por el paraguayo de Lanús. Al margen, la llegada de Tobio es un acierto; un central que anuló a delanteros como Ruben o Alario, que sabe lo que pesa la camiseta Xeneize, que salió campeón con Boca y lo que es todavía más importante: está hecho a la medida azul y oro.

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