Aprender de los errores

Tres partidos jugó ya Boca desde la eliminación de la Copa Libertadores. Tres partidos pasaron ya con este nuevo sistema de juego. Y, en los tres partidos, resultados al margen, se observaron, en mayor o menor medida, los mismos problemas. No era un debut sencillo. Lanús mantuvo la base con la que salió campeón hace […]

Tres partidos jugó ya Boca desde la eliminación de la Copa Libertadores. Tres partidos pasaron ya con este nuevo sistema de juego. Y, en los tres partidos, resultados al margen, se observaron, en mayor o menor medida, los mismos problemas.

No era un debut sencillo. Lanús mantuvo la base con la que salió campeón hace tres meses, mientras que Guillermo optó por una renovación que recién empieza a tomar forma. Y que, por ahora, mostró algunas falencias muy marcadas.

En principio, el tándem Bentancur-Pérez volvió a mostrar fragilidad. No solo se encimaron a la hora de la marca, dejando sus espaldas desprotegidas, sino que tampoco lograron gravitar en el juego. Boca, una vez más, fue un equipo largo que dependió más del recorrido de Pavón y de Castellani/Centurión, que de la creación en el centro del campo de juego. Algo vital, además, para que Tevez pueda sacar diferencia.

Y de allí parte otra dificultad: la cantidad de gente con la que llega al área. Lo mejor del Xeneize se vio en los últimos minutos, con el resultado en contra y el ingreso del ex-Racing, pero durante el resto del partido, Benedetto volvió a estar muy solo arriba. Más allá de la clarísima situación que tuvo, no fue una gran noche del ‘9’, que sigue fallando cuando tiene que jugar de espaldas.

Por último, los centrales. Vergini e Insaurralde deberán acostumbrarse a que no contarán con Fabra y con Peruzzi -de lo mejor de la noche-, que constantemente pasan al ataque, con frecuencia. Ello, más la ausencia deldoble cinco, generó que deban jugar mano y mano y, en definitiva, sufrir cuando deben salir a cortar a los costados. Así, de hecho, llegó el gol.

El 0–1 que se lleva el Mellizo de la Fortaleza debe ser una enseñanza. Primero, para replantearse algunos detalles de este nuevo sistema de juego al que los jugadores aún se están acostumbrando. Pero segundo, y más importante, para corregir los errores de cara al cruce de octavos de final de la Copa Argentina.

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