#MuyBocaViaja: de Vergini a Belén Francese

Un loco intentando disfrazar a una de las estatuas de los lobos marinos, otro que se metió al mar con menos de 9 grados y un tercero que, gracias a su celular, dejó el título para esta crónica. Muy Boca, en Mar del Plata. Un Boca irregular, que todavía no termina de conformar del todo. Enfrente, Lanús, […]

Un loco intentando disfrazar a una de las estatuas de los lobos marinos, otro que se metió al mar con menos de 9 grados y un tercero que, gracias a su celular, dejó el título para esta crónica. Muy Boca, en Mar del Plata.

Un Boca irregular, que todavía no termina de conformar del todo. Enfrente, Lanús, con resultados recientes desfavorables pero con dos títulos ganados todavía frescos, más el 1-0 por torneo local como antecedente inmediato. La Copa Argentina, este torneo federal más peleado que nunca, más importante que nunca, que es el único campeonato que dará un campeón, valga la redundancia, en este semestre. Quizá por eso había que tomar coraje. Quizá por eso a las 8.37 AM, en un micro repleto de hinchas de Boca que esperaban por salir a Mar del Plata, el desayuno se hacía a base de vodka y sánguche de milanesa.

Cada viaje siguiendo al Xeneize es una historia y Mar del Plata, tan cercana como conocida, era una ocasión ideal para volver a sumar anécdotas. Una autopista amigable hizo rápido el traslado y antes de las 14hs este cronista, acompañado de cuatro amigos, ya pisaba la Rambla con la tentación del Casino enfrente. Rabas y pizza en el Puerto, unas birras, algún fernet, y la clásica postal de los lobos marinos, estatuas de seis metros de altura que un trastocado simpatizante intentaba disfrazar de bostero con un piluso y una campera talle M.

mdq1ok

La Plaza Colón, enfrente al Casino, se transformó en sala de ensayo: trompeta, bombo y canciones para los que viajaron desde lejos y ya querían entrar al Minella, los que eran locales en La Feliz y para algún que otro que, sin entrada, igual quería vivir un poco de la fiesta de Boca. La tarde terminó en la playa, sobre una escollera, con la aparición estelar de un grupo de pibes también de Capital que se robaron los flashes: mientras uno, con 9°C y un viento de Necochea, se metía al mar; otro contaba con lujo de detalles de la noche en que «me comí a Belén Francese». Chats de Whatsapp y datos precisos confirmaban la fidelidad de la historia con «Belu», en medio de jarras de fernet que funcionaban como pócima de la verdad.

Ya adentro del Minella, ni el flojito primer tiempo de Boca frenó los ánimos: la gente empujó, el equipo reaccionó y el sufrimiento de los penales se transformó en alegría con el pase a la siguiente fase puesto. La salida fue entre abrazos y proyecciones: que contra Rosario Central seguro es en Córdoba, que ojalá que sea acá de nuevo, que tengo que ver los días en el laburo para ir… La expedición terminó 5.13AM del jueves de vuelta en Constitución, sumidos en la oscuridad y el frío. Ante este paisaje desolador, uno de los pibes del grupo decretó: «Menos mal que ganamos, ¿no? Si no te imaginás cómo estaríamos ahora…». Estaríamos, querido amigo, pensando el siguiente viaje, la siguiente búsqueda de anécdotas, porque de eso se trata esto: tanto del penal de Vergini como de las tácticas para seducir a Belén Francese.

Por @lucasg91

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

La increíble decisión que tomó Seba Battaglia antes del partido con San Lorenzo

El Xeneize jugará este martes, otra vez, con los chicos de la Reserva.

La historia de Valentín Barco, la nueva joya de Boca: los detalles que no conocías

El lateral izquierdo de 17 años jugó un buen partido ante Banfield e ilusiona su proyección de cara al futuro.

El emotivo y contundente posteo del Pulpo González en Instagram

El mediocampista jugó una buena serie contra Atlético Mineiro y rompió el silencio tras una semana de mucha polémica.