El prócer Bianchi

Mientras algunos recuerdan camisas, tablones o corbatas, Boca agradece copas. La estatua a Carlos Bianchi, que se descubrió este viernes en la Bombonera, es un justo reconocimiento al técnico que condujo al club a su tercera Libertadores, 22 años después de la segunda. La relación de Bianchi con esta competencia es especial. La ganó las […]

Mientras algunos recuerdan camisas, tablones o corbatas, Boca agradece copas.

La estatua a Carlos Bianchi, que se descubrió este viernes en la Bombonera, es un justo reconocimiento al técnico que condujo al club a su tercera Libertadores, 22 años después de la segunda.

La relación de Bianchi con esta competencia es especial. La ganó las dos primeras veces que la jugó con Boca. Se fue en 2001, volvió en 2003 y la levantó nuevamente (tres de tres) vengando, además, aquella derrota de 40 años antes con el Santos de Pelé.

No metió una cuarta seguida por aquellos penales de 2004 pero la semi en el estadio Liberti valió y se festejó más que una final, al margen del silencio circundante.

Carlos regresó en 2013 y con Chiqui Pérez en lugar del Patrón Bermúdez, con el pibe Marín en vez del Negro Ibarra, eliminó en octavos al último campeón mundial de Sudamérica (Corinthians) y en cuartos tuvo al borde del nocaut al que, según la prensa local, fue el equipo más parecido al Barcelona de Guardiola (el Newell’s de Martino).

¡A la salud del Virrey!

Por Marcelo Guerrero

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