Cinco años es mucho

Se cumplen cinco años del Apertura 2011, con Riquelme todavía en cancha y Falcioni en el banco de suplentes: un repaso de todo lo que cambió desde ese día.

La realidad de Boca al 4 de diciembre de 2011 era notablemente distinta a la de hoy. Jorge Amor Ameal era el presidente de un club que se estaba por consagrar campeón invicto con amplia ventaja sobre sus perseguidores (Racing era uno de ellos); Juan Román Riquelme, ya sin Martín Palermo, había quedado como líder principal de un plantel que estaba volviendo a la gloria después de tres años complicados, comandados por un Julio César Falcioni que arrancó con complicaciones pero terminó armando un equipo compacto, fuerte defensivamente y efectivo, que a esa fecha llevaba 26 partidos sin perder.

Por el banco de Boca, entre aquel diciembre con Falcioni y el actual con Guillermo Barros Schelotto, pasaron Carlos Bianchi y Rodolfo Arruabarrena. El Emperador sufrió sus diferencias con Román y, tras perder la final de la Copa Libertadores 2012, su último semestre estuvo cargado de críticas, a pesar de quedarse también con la Copa Argentina. En un hecho histórico, se fue silbado por casi toda la Bombonera, que pidió por el Virrey. Angelici no le renovó a JCF (algo que tenía en mente) y fue a buscar al DT más grande de la historia de Boca.

Un pobre torneo local y una correcta Libertadores 2013 dieron inicio a un tercer ciclo que estuvo marcado por las lesiones y la irregularidad. En 2013/2014 llegó a las penúltimas fechas con chances matemáticas de salir campeón pero el equipo nunca inspiró confianza. Otra renovación fuerte del plantel ilusionó a algunos a mediados de 2014, pero Carlos duró apenas cuatro fechas: tras la dolorosa derrota 1-3 ante Estudiantes, Bianchi dejó de ser el técnico.

El Vasco asumió al otro día y le devolvió la confianza al pueblo bostero. Su ciclo quedó marcado por el 4-3-3, la rotación del plantel, las eliminaciones internacionales con River (una sola en cancha), las derrotas en clásicos y los dos campeonatos ganados: el torneo local (el primero de 30 fechas) y la Copa Argentina 2015. Pero nunca terminó de convencer tras la Libertadores 2015 y tuvo que irse luego de una derrota 0-4 ante San Lorenzo en la Supercopa 2016 y un flojo arranque de semestre.

La historia de Guillermo, quien también asumió al día siguiente de la salida de su antecesor, se sigue escribiendo. Hasta el parate por la Copa América, el DT parecía haber encontrado el equipo (que muchas veces no pudo repetir por lesiones); a partir de allí, la realidad fue distinta. Se hizo prácticamente todo mal en la semi ante Independiente del Valle y se perdió la última chance de disputar la Libertadores 2017 con la derrota ante Central por la Copa Argentina. En el torneo local, a pesar de un comienzo con irregularidades, el equipo va mejorando y está tercero.

Riquelme era el protegido de Ameal y su renovación de contrato había sido criticada por Angelici, que aprovechó la figura del 10 para ser reconocido por Mundo Boca. Aquel 4/12/2011 estaba lesionado pero entró unos minutos para levantar el trofeo. Ya en 2012, la rompió en la Libertadores para llevar a Boca a la final pero luego se vació, dejando tristes a la mayoría de los bosteros y ganándose el resentimiento de algunos otros. Volvió al año siguiente para sufrir junto a Bianchi y se fue unos meses antes que el Virrey: una noche ante Lanús la rompió toda y se retiró ovacionado por los cuatro costados. Enemistado con la dirigencia, no renovó contrato y regresó a Argentinos Juniors, para devolverlo a Primera.

Hasta el retorno de Carlos Tevez como líder xeneize, se dieron las vueltas de Fernando Gago y Daniel Díaz, quienes junto a Agustín Orion -arquero que había llegado a Boca en 2011 y fue campeón con apenas seis goles en contra- se erigieron como los referentes del plantel desde la salida de Román. Conflictos internos y derrotas dolorosas fueron afectando la imagen positiva de estos tres. La derrota con Indepte. del Valle se cargó a Orion y el Cata, pero Gago, que se rompió ¡dos veces! el tendón de aquiles, acaba de volver en gran nivel.

Al lado del Cata Díaz jugaron Chiqui Pérez, Matías Caruzzo, Ribair Rodríguez, Juan Forlin, Mariano Echeverría, Guillermo Burdisso, Lisandro Magallán, Marco Torsiglieri, Alexis Rolin, Fernando Tobio y Juan Manuel Insaurralde -que estaba en 2011 pero se fue y volvió-. La 9 de Boca la usaron Lucas Viatri, Santiago Silva, Nicolás Blandi, Emmanuel Gigliotti, Cristian Pavón (en la Libertadores 2015), Daniel Osvaldo (quien jugó el primer semestre de 2015, dejó el club y volvió en un olvidable segundo paso, en el que fue expulsado del plantel por Guillermo) y ahora Darío Benedetto.

En el medio de todos estos cambios, se barajó varias veces la posibilidad de construir un estadio nuevo (algo que todavía ronda por la cabeza de varios dirigentes), se creó la categoría de socio adherente, se cerraron disciplinas y Boca jugó con camisetas rosas, verdes y violetas. El denominador común de todos estos años es uno solo: Daniel Angelici. Tal vez para Gardel 20 años no sean nada: para Boca estos 5 años fueron demasiado.

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