Conexión Gago

Fernando y el nuevo circuito ofensivo de Boca: ponemos la lupa en cómo funcionó contra San Lorenzo y Racing y cómo potenciarlo en el superclásico que se viene.

Un puente es una construcción que permite saltear un obstáculo físico. Y Gago es eso, un puente en medio de un fútbol plagado de esquinas sin semáforos. Sus pases simplifican, iluminan, muestran el camino correcto. Ese camino despejado por el que Tevez transitó durante toda la tardecita del domingo en La Bombonera y también en el Gasómetro.

Boca, después de probar y probar, decidió volver a sus raíces: el famoso 4-3-1-2, con un cinco bien definido, un 8 que meta y juegue, y un volante de ida y vuelta por izquierda. Con esa fórmula, y sobre todo en el primer tiempo ante Racing, logró el mejor funcionamiento de la era GBS.

El ingreso de “Pintita” en los últimos dos partidos restó verticalidad y sumó pausa, algo que liberó a Pablo Pérez de ser el encargado de gestar el juego, encontrando un socio en quien apoyarse. Además, ve cosas que otro no. Y eso quedó evidenciado en cada pase, como el que derivó en el primer gol de Insúa (e/c), o el último –que cruzó casi toda la cancha- para encontrar a Pavón picando al espacio. “Me dijo que picara, que él me iba a tirar el pase, y eso hice”, confesó el 7.

La explicación del rendimiento superlativo que mostró el equipo ante Racing y que se había insinuado ante San Lorenzo se reduce a un nombre: Fernando. Que tras su ilusionante regreso demostró que su calidad –nunca puesta en duda por los hinchas- está intacta y puesta al servicio del equipo, que ya espera por River. El mismo pibe de las inferiores que supo enamorar con su juego está de vuelta. Y esperemos que sea para quedarse.

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