Bajo los tres palos

El arquero está teniendo la oportunidad más importante de su carrera y este domingo ante River deberá rendir examen.

Asentarse en el arco de Boca nunca fue una tarea fácil. La llegada de Agustín Orión fue un alivio tras varios años de incertidumbre bajo los tres palos. No solo alcanza con tener condiciones, la capacidad de sobrellevar los errores en un puesto tan exitista requiere una gran personalidad. Guillermo Sara está teniendo la posibilidad de su carrera, que grandes jugadores del mismo puesto no tuvieron en los últimos años, bajo la sombra de Orión.

Los comienzos del arquero en Boca dieron una imagen muy positiva, teniendo una gran presentación en su primer Superclásico de verano en 2015, cuando Boca venció por la mínima con gol de Franco Cristaldo. También participó del 5 a 0 ante River ese mismo año en Mendoza, realizando una muy buena tarea, y de la caída 1 a 0 en Córdoba. En sus tres Clásicos (ninguno de manera oficial) recibió un solo gol.

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El rafaelino de 29 años tuvo varios altibajos en el semestre. Fue clave ante Lanús por Copa Argentina, y fue (junto a la defensa) responsable del primer gol ante Rosario Central por la misma competencia. Una vez más, Sara volvió a demostrar signos de esa irregularidad que inquieta en un contexto en el cual Boca no puede darse muchos lujos en defensa.

En la victoria por 2 a 1 ante San Lorenzo, Sara fue una de las figuras del Xeneize. Partido de arquero de equipo grande: dos llegadas claras del Ciclón, dos tapadas del 1 de Boca. El pasado domingo, cuando Boca venció a Racing en la Bombonera, el poderío ofensivo y el dominio en el juego nubló un poco la tarea del arquero. El ex Atlético de Rafaela y Betis de España tuvo responsabilidad en el segundo gol, cuando dejó un rebote corto tras un tiro libre con mucha potencia de Gustavo Bou. Racing presionó mucho la salida en la totalidad del encuentro, y Sara mostró una falencia al tener que jugar constantemente con los pies.

Hasta el momento, el arquero no pudo demostrar qué lo trajo al Club. No es para preocuparse. El arco de Boca es mucho más grande que cualquier otro. Este primer semestre será de asentamiento para el rafaelino. La realidad es que ya se palpita su primer Superclásico oficial, y las incertidumbres se callan o se reavivan luego de los partidos importantes.

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