Bou, el antihéroe del gol

Pese a que no llegó a Boca como una figura descollante, el delantero respondió con goles en partidos importantes. Este domingo se viene el encuentro más trascendental: ante River en el Monumental.

Walter Bou fue uno de los primeros refuerzos junto a Zuqui allá por junio de este año cuando la mira estaba puesta en el sueño -luego trunco- de la Libertadores. No fue anunciado con bombos y platillos. No arribó lanzando chicanas para River. La gente no fue a recibirlo a Ezeiza. Su llegada no fue en avión. Las cámaras y los micrófonos no lo persiguieron. Y en sus haberes no figuraban pasos por la Juventus y el Inter o contratos onerosos en Europa. Tampoco tenía una novia actriz ni aires de estrella de rock. No era un tipo tan canchero. Sin embargo, reunir dichas condiciones no es garantía de éxito. No todo lo que brilla es oro. A algunos, el trillado y temido Mundo Boca se los devora de un simple bocado. O de una pitada mejor dicho…

La historia de Bou es particular: jugó en las Inferiores del Xeneize y quedó libre hace un par de años. No se echó atrás. Supo entender que cuando una puerta se cierra, hay otra que se abre. Recaló en Gimnasia, donde hizo sus primeras armas. En el torneo pasado despertó la atención del fútbol argentino anotando siete tantos en el Lobo. Así sacó su boleto de regreso a Brandsen 805. Y les demostró a los más desconfiados que la vida sí da segundas oportunidades. Aunque algunos no las aprovechen…

En su retorno a Boca, tuvo apenas unos minutos de acción en el desquite con Independiente del Valle con la serie sentenciada. En el inicio del torneo, salvo ante Belgrano cuando fue titular por una lesión de Benedetto, el oriundo de Concordia quedó opacado por el ex América. Su estreno en la red fue en la victoria por 2-0 en un amistoso ante Libertad. También anotó el penal de la polémica a Olimpia (2-2) en un encuentro que no finalizó tan cordialmente. Ni siquiera finalizó realmente: los paraguayos abandonaron el campo de juego disconformes con el arbitraje.

Poco le importó dicha actitud a Bou. El delantero se armó de paciencia mientras sus apariciones se daban sólo en cuentagotas. Luego, como consecuencia de diversas molestias de Benedetto, adquirió más protagonismo. Y no defraudó. Marcó un tanto en el triunfo ante Sarmiento (2-0) y otro frente a Temperley (4-0), ambos en la Bombonera. Aunque el plato fuerte llegó en las últimas semanas: en la primera pelota que tocó tras su ingreso en lugar del Pipa vacunó a San Lorenzo (2-1) y el domingo pasado le anotó por duplicado a Racing (4-2) ganando el duelo de hermanos.

Con visibles pecados de juventud aún, nublándose a veces frente al arco, Bou se destaca por su espíritu de lucha constante. Todavía es joven. Tiene muchísimo para aprender. Tal vez no ostenta las cualidades técnicas de Benedetto, pero la referencia más trascendental del club en el puesto estaba lejos de ser el 9 más ortodoxo que pasó por Boca.

Este domingo ante River en el Monumental, el delantero tendrá el desafío más importante hasta el momento de su corta carrera. «Los Mellizos no viven con cara de culo. Son serios porque trabajan mucho. A Guillermo lo tomo como un ejemplo», sostuvo hace unos días en el programa Arroban en relación a algunas críticas que recibió el cuerpo técnico. Ya sabe a quién debe mirar si quiere triunfar en Boca. Y a quién no…

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