Sólo faltás vos…

El Xeneize recibirá a Colón en la Bombonera en la última jornada antes del receso: si gana despedirá el 2016 como puntero pero con la incertidumbre acerca del futuro de Tevez, que decidirá su destino luego de su boda. ¡Casate con Boca, Carlitos!

El cierre del 2016 para Boca es una antítesis de lo que fue su desarrollo: la aparente estabilidad se contrapone al vértigo y la vorágine. Es cierto que nunca hay años mansos en Brandsen 805. Aunque éste en particular tuvo vaivenes por doquier. Desde la caída estrepitosa con San Lorenzo en la Supercopa y la salida del Vasco Arruabarrena semanas más tarde, pasando por la asunción de Guillermo, la serie de penales agónica con Nacional, la piña bárbara -tal cual describió el entrenador- con Independiente del Valle, los mil y un refuerzos, el tropiezo ante Central por Copa Argentina, hasta llegar a la racha de victorias en tres clásicos al hilo con el broche de oro del 4-2 ante River en el Monumental para quedar punteros del torneo. Un año de extremos -no por Pavón y Centurión, de grandes rendimientos-, bipolar, sin medias tintas ni zonas grises. Así es un poco la radiografía de Boca. Es la gloria o Devoto…

¿Por qué la estabilidad es aparente? Por un factor insoslayable que de darse podría resquebrajar la estructura de un Xeneize que parece camino a consolidarse: la salida de Tevez. Es difícil presumir cómo reaccionaría el plantel ante la partida del Apache, no sólo líder futbolístico del equipo, sino también espiritual y actitudinal. Para advertir su influencia suprema basta con repasar apenas brevemente lo sucedido el domingo pasado en el superclásico.

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Ya que el futuro de Carlitos es incierto, lo mejor es no trazar conjeturas al respecto en la previa del encuentro ante Colón en la Bombonera, que significará el fin de la competencia en 2016. Sobre el análisis del juego, lo que se desprende de los tres triunfos en los clásicos es que Guillermo descifró parte de la fórmula. Salvo por la búsqueda de un arquero, sumado a los detalles a pulir en la línea del fondo, del medio para adelante Boca parece haber encontrado su versión más óptima.

Si bien el destino parece encaprichado en negarle la posibilidad al Mellizo de repetir equipo por primera vez en su ciclo -antes fue la lesión de Sara, ahora la de Bentancur-, las dudas son menores y la rotación es nula a excepción de los imponderables mencionados. Apenas habrá una modificación ante el Sabalero: Centurión le ganó el sprint final a Sebastián Pérez e ingresará en lugar del uruguayo. La variante además implicará el retorno al viejo esquema de Guillermo: 4-2-3-1. «Estoy en un plantel muy grande y a veces toca esperar, hay que tener paciencia», sostuvo hace poco el colombiano, que se destaca por su sensatez a la hora de abordar los micrófonos. ¿Se le abrirán más oportunidades en el 2017?

El resto se mantiene igual. Con Tevez como faro, referencia y símbolo de este Boca. De nuestra parte, sólo quedará llenar la Bombonera como siempre y mimarlo para intentar orientar la decisión sobre su continuidad. En pocos días, Carlitos le dará el sí a su mujer Vanesa en una boda a todo trapo en Carmelo, Uruguay. De este lado del charco, el anhelo es el mismo: los hinchas sólo le piden al Apache que le dé el sí a Boca.

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