El costo de oportunidad de Gago

Luego de la salida de Tevez, el liderazgo del equipo quedó en manos de Pintita mientras negocia su renovación. ¿Qué rol ocupa ahora en el plantel? ¿Y cómo pesa su ascendencia actual a la hora de decidir su futuro?

El costo de oportunidad es un término económico que refiere a aquello a lo que renunciamos al elegir una alternativa por sobre otras. Incurrimos en múltiples decisiones todo el tiempo, por lo que este concepto aparece frecuentemente aunque no lo notemos a simple vista. Sin embargo, no todas las decisiones tienen el mismo peso. Algunas requieren de un análisis más profundo. Un ejemplo es la salida de Tevez de Boca. En la balanza se contraponían la necesidad de cuidar el bolsillo contra la ambición por agigantar su idolatría en el club. Situación que, salvando las distancias, se replica en el caso de Gago. El vacío que se generó recae sobre él: es el líder de Boca a la vez que lidia con la resolución sobre su futuro en el club.

El volante se encuentra en un lugar de privilegio a la hora de pactar los números de su renovación. Su regreso estelar sobre el final del campeonato le había dado un margen más amplio para tirar de la cuerda con la tesorería del club. Considerando el panorama actual, el hilo se puede tensar todavía más sin temor a romperse. Pintita sabe que el costo de su partida es enorme para la dirigencia luego del adiós intempestivo del Apache. Aunque entiende que él tampoco está exento del veredicto del hincha.

Por eso no sólo la dirigencia perdería terreno en su relación con el hincha, sino que el propio Fernando pagaría parte de los platos rotos. Gago esperó esta situación de estabilidad desde su vuelta al Xeneize a mediados de 2013. Los desgarros en un principio, las críticas por las derrotas coperas ante River luego y las dos malditas roturas del tendón de Aquiles finalmente, son los principales factores que atentaron para perturbarlo. Fantasmas que parece haber dejado sepultados en el pasado…

Por fin Gago sólo tiene en mente disfrutar. En el cierre del 2016 dejó una imagen descollante para que Boca se despida como puntero. Y el año que comienza es todavía más prometedor. Podrá realizar una pretemporada completa luego de mucho tiempo, ostenta un rol de protagonista central en el equipo, cuenta con la valoración de Guillermo y con el reconocimiento de los hinchas traducido en la ovación que le regaló la Bombonera ante Colón.

Si bien el ex Real Madrid no reclamó ocupar ese lugar de jerarquía, el liderazgo no se impone, simplemente sucede con naturalidad una vez que se reúnen condiciones como las que acumula el volante. Es el símbolo del Xeneize junto con Guillermo: ya no están Román o Carlitos para relegarlo a una función secundaria o de partenaire en términos de autoridad, voz de mando y relevancia dentro del plantel. Su supremacía sobre el resto además se acredita en la cancha: Fernando es la pieza del engranaje que optimizó e hizo funcionar al resto de la máquina.

“La posición de Gago es de 5, por eso lo vendieron al Real Madrid”, sostuvo Guillermo poco después de su llegada al banco de Boca. Y Pintita cumplió con solvencia el manual del volante central: criterio en la salida del fondo, circulación de pelota y transición a ataque. Incluso le agregó más agresividad a la marca.

En una negociación, ambas partes deben ceder para llegar a un acuerdo. La dirigencia tendrá que hacer un esfuerzo lógico para retener al mejor jugador que tiene el Xeneize. Y Gago deberá evaluar el costo de oportunidad de prolongar su estadía. Tal vez dispondrá de una cuenta bancaria más austera, pero la idolatría no se construye a base de dólares. ¿O acaso el factor diferenciador de Tevez en su regreso no fue dejar un contrato en blanco en la Juventus y una vida de lujo en Europa?

En realidad ninguna de las dos opciones es una tortura: estar en la disyuntiva de jugar en Boca o ganar millones en el exterior es un dilema que a cualquiera le gustaría enfrentar.

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