Siembra vientos y cosecharás tempestades

Renunció Coqui Raffo: en MuyBoca realizamos un análisis de su gestión, con muchas críticas externas desde el comienzo. Resultados favorables, juveniles sin consolidarse, la Candela…

“Cada uno cosecha lo que siembra”.

La gestión Coqui Raffo, finalizada por la renuncia del coordinador este miércoles, comenzó con miradas de reojo: el nunca claro convenio con el Barcelona, que pareciera no haber sido aprovechado por ninguno de los dos clubes, y el elevado alquiler de la Candela marcaron un arranque con el pie izquierdo. La oposición criticó en numerosas ocasiones los costos del predio de Villa Luzuriaga, canchas que finalmente Boca dejará para mudarse al nuevo complejo del club en Ezeiza, y en lo económico no parece haber sido un proyecto razonable para la institución.

Por el lado deportivo, es difícil medir los resultados de las Inferiores en cualquier club y más todavía en Boca. Sí es destacable el rendimiento numérico de los diferentes equipos xeneizes: durante la gestión Raffo, Boca fue puntero de la tabla general en tres de los cinco años. Y en las últimas citaciones a las juveniles, tras una fuerte restructuración de los cuerpos técnicos, los pibes boquenses coparon las listas. Cada fin de semana, Raffo estuvo presente con los chicos y no tuvo problemas en ponerse el overol para ayudar tanto a los enviados de la Primera como a los empleados de limpieza.

Pero, por otra parte, ha sido difícil ver los frutos del trabajo subterráneo reflejados en la Primera. Apenas dos jugadores se han consolidado, con intermitencias, como parte importante del primer equipo: Andrés Cubas y Rodrigo Bentancur. Las fugas a Europa de promesas como Leo Suárez y Nahuel Cisneros fueron también una mancha importante para el ciclo. Boca fue, junto con Vélez, el equipo que más jugadores ha hecho debutar en estos últimos cuatro años; y sin embargo, a los chicos les costó amoldarse al ritmo del fútbol profesional.

Raffo charló en varias ocasiones con MuyBoca Radio y constantemente pidió paciencia para los juveniles del club: “Los futbolistas en Boca están, pero a veces nos apresuramos creyendo que un chico de 17 años va a salvarnos”, aseguró en julio de 2016; “lo que resta por hacer es modificar el proceso de consolidación para que puedan jugar en Primera”, pidió unos meses más tarde. “Debemos replantear el proceso de espera que tenemos en el club. Por ejemplo, hubo un error al dejar ir a la categoría 96”, fue su frase más autocrítica en el programa, poniendo siempre el foco en la consolidación de sus chicos.

Dentro del club han valorado su laburo en Inferiores, y tres proyectos asoman como importantes para el futuro de Boca criados bajo su ala: el arquero Manuel Roffo, de 17 años; el central Gonzalo Goñi, de 18; y el delantero Facundo Colidio, de 16. Ambos han sido llevado de a poco y con un plan integral diseñado por todos los niveles de Inferiores.

En un club donde la presión es diaria y los tiempos apremian, el balance de las Inferiores debe pasar por el tamiz necesario para limpiar a pibes que se queman antes de tiempo y por condiciones externas al proceso de juveniles. El ciclo Raffo, igualmente, cosechó críticas desde el arranque hasta el final y es poco lo que puede ofrecer para defenderse. Quizá, y ojalá, en unos años los frutos aparezcan para evidenciar los méritos del ahora ex coordinador de Inferiores.

Por @lucasg91

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