#MuyBocaViaja: la final del mundo

Viajamos a Mar del Plata para el amistoso con Estudiantes y te traemos la ruta de viaje: cómo un partidito de verano se transforma en una noche de emociones…

El verano, y sobre todo en la Costa argentina, es intenso. El tema de moda suena en todos lados, a toda hora, y parece que nunca te va a cansar. Te enamorás en la playa y creés que no hay piba más linda que esa; pegás onda con gente que sentís que la conocés de toda la vida; y hasta el surf te parece un deporte copado. Con los amistosos del verano en Mar del Plata pasa lo mismo, y hasta un picado con Estudiantes en el Minella termina teniendo una relevancia que nunca mereció.

El #MuyBocaViaja de 2017 se inauguró en La Feliz, como es tradición. Después de llegar el sábado por la madrugada, una tarde de 35°C invitó a las Playas del Sur, las más lindas de la ciudad. Ahí se empezó a palpitar la previa: un vendedor de banderas y gorros sólo de azul y oro haciendo la costa, el grito de «Vamos Boca hoy, eh!» repitiéndose a cada cruce con un bostero, y camisetas multiplicadas por toda la arena, con el punto cúspide en el siempre copado Balneario 12 de Mogotes. Con unas birras que apaciguaban la espera y el calor, la conversación bostera se terminó yendo de las manos: en el momento en que alguien soltó que «en el equipo de Guillermo, Somoza la rompería», se decidió volver al hotel para preparar la salida a la cancha.

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Unos sánguches, unas cervezas más en el camino y una caminata de 30 cuadras para el Minella: los grupitos de bosteros iban aumentando hasta transformarse en marea, y el encuentro con compañeros de Bombonera para entrar a la popular terminó por disparar la ansiedad después de un mes sin ver a Boca. La tribuna repleta y el nivel del Xeneize contribuyó a justificar un poco tamaña expectativa: Gago fue líder, Centurión llevó bien la 10, Bou siguió con su racha goleadora y el equipo fue sólido para limpiar a un rival que también viene arriba en la tabla del torneo.

El domingo posterior mostró coletazos de un exagerado triunfalismo: el señor arrastrando a su esposa por la Rambla para comprar un diario y «leer de Boquita»; las remeras azules, tras su feliz estreno, vendiéndose como pan caliente en su versión playera y sin licencia oficial; las charlas escuchadas al pasar de lo bien que anduvo Centurión, de lo poco que se va a extrañar a Tevez. La tarde fue avanzando y la intensidad, disminuyendo…

La vuelta a Capital Federal el domingo por la noche terminó por bajar a uno a la realidad. El amistoso con Estudiantes dejó de ser la final del mundo; el equipo sigue en formación y todavía esperando por refuerzos; volvés a hablarle a la piba que te gusta desde siempre y no sabés si la de la playa se llamaba Camila o Micaela; y escuchar de vuelta el hit del verano te dan ganas de vomitar. A volver a la rutina, hasta que la próxima escapada te vuelva a sumergir en la hermosa intensidad del verano.

Por @lucasg91

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