Guillermo, un año después

Guillermo Barros Schelotto cumplió un año al frente de Boca y repasamos su ciclo: decisiones fuertes, eliminaciones duras y un nivel que fue de menor a mayor hasta llegar a la cima del campeonato.

Desde aquella tarde del 29 de abril de 2007, en la que saltó al campo de juego vestido de civil y se paró en el centro de La Bombonera para recibir la ovación de toda la gente, Guillermo Barros Schelotto prometió volver al club, pero como entrenador. Su deseo se cumplió hace un año atrás, un 2 de marzo de 2016, cuando se hizo cargo del plantel tras la turbulenta salida del Vasco Arruabarrena.

El Mellizo llegaba con una garantía que muchos le reclamaban al anterior entrenador, su hábil capacidad para declarar, y su carácter inflexible frente al grupo. Desde lo futbolístico, la propuesta era similar: ser un equipo ofensivo y protagonista. Pero por sobre todas las cosas, ‘Chapita’ era el nombre que Daniel Angelici quería en el banco desde que asumió su primer mandato en el 2011.

Tan solo 24 horas más tarde de presentarse en sociedad oficialmente, saltó al banco de suplentes para enfrentar a Racing por la Copa Libertadores. Y días después, a River en el Monumental. Fueron dos empates en cero, una base aceptable como para comenzar.

Con las competencias en proceso, no hubo mucho tiempo para amoldar el grupo a su manera. Sin embargo, no le tembló el pulso para borrar a Daniel Osvaldo, tras la fumata en el vestuario de Montevideo. La vuelta ante Nacional, en esa angustiosa definición por penales, fue el punto de éxtasis más alto de su proceso. Tenía por delante un mes y medio para preparar las semifinales ante Independiente del Valle: llegaron algunos refuerzos, pero el sopapo fue contundente. 

La inesperada caída ante un equipo sin experiencia continental, trajo tela para cortar, y algunos de los referentes pagaron los platos rotos. Se fueron Orión, el Cata Díaz y Lodeiro, entre otros. Carlos Tevez dudó hasta último momento y se quedó para ganar la Copa Argentina, único objetivo que quedaba en el semestre y que le permitiría a Boca volver a jugar la Libertadores. Pero llegó otro golpe: en un partido bastante parejo, Rosario Central fue mejor y más contundente, y acabó con los sueños del Xeneize en 4tos de final. 

Ya sin la posibilidad de ser campeón en el 2016, el campeonato local quedaba como la obligación en la agenda de Guillermo. Y para la recta final del año, encontró a un Tevez inspiradísimo que a fuerza de goles y asistencias, llevó al equipo a una seguidilla importante para ubicarlo como único líder al cierre del calendario: triunfo en el Gasómetro ante San Lorenzo tras 4 años,  goleada a Racing en La Bombonera y remontada clave ante River en el Monumental.

A la espera de la confirmación de la vuelta al fútbol, hay que resaltar que el equipo tiene una idea clara de juego. Una propuesta ofensiva que depende de la efectividad y la contundencia, pero que no da muchas garantías atrás. Ya sin referentes de peso adentro del campo, el foco está fuera de la línea de cal, en la figura del entrenador. El Boca de Guillermo deberá consagrase para ratificar lo realizado, y para forjar aún más, su nombre como uno de los grandes ídolos de la institución.

Por @tomynel

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