Visita de riesgo

El historial reciente en Liniers da saldo negativo, pero este Boca tiene crédito para romper el maleficio: acumula cinco triunfos consecutivos fuera de la Bombonera. ¿Cómo empezó la racha negativa con Vélez?

En épocas en las que se sobredimensionan tanto los éxitos como las derrotas, vale la pena recordar, aunque parezca obvio, que un técnico que gana todo es aquel que también sale campeón del mundo. Si algunos osan tildar de Napoleón a cualquiera que gane una Libertadores, Carlos Bianchi sería algo así como una mixtura de Alejandro Magno, Julio César y Gengis Kan. Todos juntos en un sólo cuerpo. O mejor podría ser San Martín. El Virrey conquistó América en cuatro oportunidades, sometió a Brasil en unas cuantas más y trasladó su éxito por fuera del continente: Japón fue sede de sus tres grandes epopeyas. Son pocos los que pueden jactarse de eso. Y todo lo hizo dirigiendo a distintas tropas. Boca y Vélez, rivales del próximo domingo en Liniers, disfrutaron las mieles de la gloria de la mano del máximo estratega del fútbol sudamericano.

Bianchi cambió la historia de Vélez. También la de Boca. E incluso modificó la cronología de los duelos entre ambos. Desde su llegada al banco del Fortín, las visitas del Xeneize al Amalfitani pasaron a ser un dolor de cabeza. De 27 encuentros disputados en Liniers, el Xeneize apenas cosechó cinco triunfos. Igualaron en siete oportunidades y el local lo superó en 15 ocasiones. Incluidas la derrota por 1-0 que significó la eliminación de la Copa Sudamericana 2009 y la sufrida clasificación en los octavos de la Liberadores 2007 tras caer por 3-1 en la vuelta (la ida fue victoria 3-0).

Aunque parezca que hay razones para preocuparse por la visita de riesgo de este domingo, Boca también tiene sus cartas a favor. La estadística de este equipo en condición de visitante es abrumadora. Los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto acumulan cinco victorias consecutivas fuera de la Bombonera, con River y San Lorenzo dentro del combo de víctimas. Tampoco se puede eludir que este Vélez está lejos de sus anteriores versiones. Sumido en la lucha por evitar el descenso, se parece más a las casitas de los tres chanchitos que a un Fortín. Si bien no será cuestión de soplar para derrumbar al rival, al Xeneize le sobran argumentos para extender su liderazgo en el campeonato.

Con el regreso de Frank Fabra sumado a la entrada de Wilmar Barrios por el lesionado Sebastián Pérez, Boca va a Liniers en búsqueda de una victoria que ratifique su liderazgo en el torneo luego de las avanzadas de Estudiantes, Newell’s y San Lorenzo. Ese es el objetivo que le quita el sueño al Mellizo. “Quiero salir campeón porque es el desafío personal”, sostuvo esta semana. Algo es seguro: fue discípulo del mejor maestro.

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