Nuevos bastiones

Boca ya no es el equipo de grandes caciques, pero en el nuevo panorama, Pablo Pérez se ha erguido como uno de los nuevos líderes.

Boca solía ser tierra de caciques no hace mucho tiempo atrás, la gloriosa época que acompañó la transición del Siglo XX al XXI dió frutos y continuidad a apellidos que calaron hondo en la historia xeneize. Algunos con mayor personalidad que otros, se constituyeron como líderes y referentes: Bermudez, Riquelme, Cagna, Battaglia, Palermo y Guillermo, encabezan una lista que puede continuar varios renglones más.

A esa «camada fundacional» del Boca moderno le siguieron otros. La última sangría se llevó al Cata Díaz, Agustín Orión y Carlos Tevez. El liderazgo, por historia, decantó en Fernando Gago, capitán hasta su lesión. Pero ante su ausencia, y fuera de la identificación de inferiores, el referente actual adentro de la cancha (y uno de los principales en el vestuario) pasó a ser Pablo Pérez.

Llegado desde el Málaga a comienzos del 2015, fue el primer refuerzo del entonces equipo de Arruabarrena. Con destacada capacidad técnica y presencia, tuvo grandes actuaciones durante ese primer semestre, con gol y triunfo en el Superclásico incluído. Ganó dos titulos. Sin embargo, su rendimiento tuvo altibajos, y en la grandilocuencia de los medios se le hizo en burla su excesiva cantidad de amarillas, a pesar que en casi 90 partidos lo expulsaron solamente tres veces. Asimismo, una de ellas fue en un choque contra River, producto de inoportuna reacción, por la que fue fuertemente criticado.

«Acepto las críticas, pero de ahí a que quieran que me vaya en junio, no me la banco», salió a asumir su error y a defenderse públicamente. Fue su momento más crítico, dónde tocó fondo. Pero supo reponerse a fuerza de buen juego, retomó su protagonismo e importancia junto a Guillermo, llegó la renovación de contrato, y hoy es totalmente un líder.

Así, asume su rol: «hoy, con Gago y Vergini somos quiénes tratamos de hablarle a los más chicos y aconsejarlos». Y también lo hace adentro de la cancha, como lo demostró el último domingo en Liniers, aportándole juego y sacrificio a la mitad de la cancha.

Los caciques ya no están, aunque la institución tiene el orgullo de tener a uno de ellos en el banco. Pero encuentra en Pablo Pérez uno de los bastiones de este Boca de Guillermo que también quiere hacer historia.

Por @tomynel

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