Crónica de un playout anunciado

Boca termina la temporada 2016-17 de la Liga Nacional de Básquet como nadie quería pero muchos imaginaban: disputando una serie a cinco juegos ante Echagüe de Paraná para mantener la categoría. Un análisis de la debacle.

El básquet xeneize tocó fondo. Un proceso de deterioro que lleva un par de temporadas parece haber llegado a su punto más profundo con la necesidad de jugar un playout para mantener la plaza en la máxima categoría a nivel nacional. En MuyBoca Radio analizamos el presente de la disciplina con una palabra autorizada en el deporte, el periodista Marcelo Nogueira, para entender por qué uno de los clubes más importantes en la historia de la Liga Nacional está atravesando este momento.

Boca pasó de dos años seguidos disputando las semifinales de la competencia, cayendo ante los posteriores campeones (Regatas en 2013 y Peñarol de Mar del Plata en 2014) con planteles conformados por apellidos importantes como Van Lacke, Stanic, Delia, Aguerre, Safar, Santiago o Battle; a deambular en las zonas bajas de la clasificación. “En Boca se perdió la brújula en cuanto al básquet”, sentenció Marcelo Nogueira en lo que puede ser la pata fundamental para explicar este presente: la desidia dirigencial y la falta de un faro que conduzca el barco.

La temporada 2014-15 es la que marca el quiebre en esta pérdida de rumbo en cuanto al proyecto deportivo: el Xeneize bajó su presupuesto, armó un equipo con apellidos de menos peso y finalizó 7mo en la zona sur con la salvedad de que fue la última campaña sin descensos. Al año siguiente, Boca apostó a un nombre importante como Adrián Boccia y a un DT de mayor trayectoria como Adrián Cappelli, pero aun así coqueteó con la permanencia a punto tal de salvarse del playout en el último partido con una victoria ante San Lorenzo: el resto del plantel, armado con bajo presupuesto -prácticamente el mismo que la temporada anterior-, no daba para más.

Con una tendencia marcada en los últimos años dentro de la cancha y también afuera, donde la dirigencia “nunca generó recursos propio para sostener el básquet” -como explicó Nogueira en Muy Boca Radio-, el Xeneize encaró la temporada 2016-17 sin cambios radicales y con un presupuesto acotado que llevó al entrenador Ronaldo Córdoba a armar un plantel apostando a dos norteamericanos sacados de un campus de segundo nivel en Estados Unidos. El resultado fue catastrófico: Johnson prácticamente no jugó y James tuvo un aporte nulo antes de ser cortado.

El 2017 arrancó con Boca peleando mano a mano con Hispano por el último lugar de la Conferencia Sur, sin los norteamericanos y con la mayoría de las fichas nacionales en bajo nivel. El Xeneize intentó un golpe de efecto con la contratación de Delfino y Forbes horas después de la pronunciación del presidente a favor de la amateurización del deporte por la falta de interés que genera el básquet en la ciudad. Con el Lancha en juego, el socio volvió a demostrar que si la propuesta es buena acompaña: la Bombonerita, aún con entrada vedada para no socios, se llenó. En lo deportivo, más allá de una leve levantada, los resultados no cambiaron en demasía.

Un entrenador que no estuvo a la altura, un plantel que se armó tarde y con poco criterio, extranjeros de paupérrimo nivel -a excepción del griego Lampropoulos-, y nacionales irregulares hicieron un combo condenatorio para el equipo que también fue acompañado por el poco interés dirigencial en cambiar el rumbo durante la temporada. Los manotazos de ahogado fueron tarde y así Boca quedó condenado a jugar un playout por la permanencia ante Echagüe de Paraná cuando todavía quedan un par de partidos para finalizar la temporada.

“No creo que Angelici se anime a sacar el básquet, pero va a tener que reinventarlo”, dijo Marcelo Nogueira. Es imposible de predecir cómo será esa reinvención pero lo que es seguro es que tiene que ser con Boca en la Liga Nacional de Básquet porque la historia del básquet azul y oro así lo indica.

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