Pena máxima

Un penal dudoso sobre la hora a favor de Huracán privó a Boca de un triunfo vital para blindar la punta. Benedetto había abierto la cuenta para el Xeneize, que no acumuló méritos para llevarse los tres puntos.

Ironías de la vida, justo en la semana en la que se celebraba -o se lamentaba- un año sin penales a favor de Boca, el empate de Huracán en la última pelota del partido llegó por esa vía. Vale recordar que el Globo venía torcido con los árbitros. Y no fueron pocos los que se animaron a vaticinar, vaya a saber uno con qué fundamento, que el maleficio del Xeneize con los tiros desde los doce pasos llegaría a su fin este sábado. Lógicamente sucedió todo lo contrario. Romero Gamarra cambió por gol una supuesta infracción de Rossi sobre Montenegro, que Herrera sancionó en tiempo adicionado, para igualar el encuentro 1-1. Probablemente el tema no genere demasiado debate durante los próximos días. Ya sabemos que errar es humano. Siempre que no sea en beneficio de Boca…

Hecho el descargo sobre la cuestión arbitral, la realidad marca que el equipo tampoco hizo demasiados méritos para quedarse con un triunfo. Carente de lucidez, de ideas, sin asociaciones colectivas, el ataque se resumió en pelotazos poco auspiciosos para las corridas de Pavón contra dos o mas hombres de Huracán. Por suerte el Xeneize tiene un 9 de oro, de esos que no fallan casi nunca. De no ser por el Pipa o por el juez del encuentro, alcanzaba con ver cinco minutos del partido para pronosticar una igualdad en cero.

Los milagros pueden ocurrir una vez. O incluso dos. Sucedió con Newell’s en la Bombonera cuando Benedetto inventó un golazo. Y casi se produce otra vez en Parque Patricios gracias a otra anotación bárbara del delantero. Sin embargo, no se puede desafiar al destino domingo tras domingo. O sábado tras sábado. Guillermo elige ser precavido con demora. Vamos a decirlo sin pelos en la lengua: salió a matar o morir frente a River cuando un empate encaminaba el torneo.

Ahora que el eterno rival le respira en la nunca, recula. Es más conservador. Demostró que puede cambiar cuando muchos se lo pedían. Aunque a la vez expone su falta de alternativas. La salida de Tevez debilitó el ataque. La ausencia de Centurión en los últimos encuentros directamente convirtió al equipo en una ameba que apenas puede rezar porque Benedetto se calce el traje de héroe todas las semanas. Aunque se lo ponga en duda por sus actitudes fuera de la cancha, es el ex San Pablo uno de los pocos capaces de generar peligro. Sin él, Boca es un equipo estático que no puede espantar ni a una mosca.

Con la igualdad, el Xeneize podría perder la punta por primera vez desde la fecha 13 cuando superó a River en el Monumental. Es justamente el equipo de Gallardo el que tiene la chance de arrebatarle el liderazgo. En parte por méritos propios. También es verdad que Boca hizo su labor para que esto pueda suceder. Que ni Benedetto ni Herrera tapen el bosque: jugando así no se puede ser campeón.

Comentarios

  1. q mal juega este boca no es mítico se le acabo la magia, sigo repitiendo q no es tecnico para boca no tiene juego jugadas todo pelotazo , nos saca el campeonato riber y es para matarse ya no depende de nosotros ahora hay que esperar que ellos pierdan puntos
    asi no

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