Hacete fuerte

El Xeneize sigue puntero pero juega al filo de la espada: los ataques de afuera y la poca reacción de adentro siembran dudas. A fortalecerse urgente para poder soñar.

Es, quizá, el torneo más estresante en muchísimos años. Un torneo largo, larguísimo, donde Boca navegó por un mar repleto de problemas, olas enormes que tratan de tumbar el barco. Y justo cuando está por llegar a buen puerto, cuando la tierra se ve tan cerca, las cosas se ponen todavía más difíciles: el capitán pierde el rumbo, los marineros no responden y, sobre todo, los de afuera se frotan las manos soñando quedarse con el botín del naufragio.

Pocas veces se ha visto semejante ataque a Boca desde afuera. «Si Boca no sale campeón, será un fracaso; si sale, será cuestionado», vociferó un periodista en el prime time de su canal. Habrá que felicitar al hombre de cara aniñada: logró sobresalir en un contexto de profundo resentimiento al Xeneize. Cuando Boca gana, se habla del flojo nivel del torneo, de favores desde AFA; cuando no lo hace, el campeonato vuelve a ser apasionante. La crítica no sólo es futbolística: los programas de chimentos se tiñen de azul y oro. De una patada a un juvenil en una práctica a una gravísima acusación de violencia de género, todo se analiza de la misma manera si pasa en Boca: ESCÁNDALO.

Todo este contexto de erosión al club ha dado sus frutos, y ahí es donde recae la responsabilidad del cuerpo técnico y del plantel. La salida de Carlos Tevez, que se suma a la lista de cosas insólitas que vienen ocurriendo en Brandsen 805 (¡se lo llevaron a China!), dejó al plantel con líderes forzados y la confianza mermada. Toda la presión y el hostigamiento desde afuera ha puesto nerviosos a muchísimos jugadores. Ahí radica el principal error del equipo: sucumbir al temor de perder el campeonato, a la crítica furiosa del exterior, al pánico de la recta final.

Amén de los problemas futbolísticos, donde evidentemente algunos jugadores no dan la talla para estar en Boca, el principal problema radica, entonces, en lo mental. Un plantel con poca personalidad, un DT ídolo pero con caprichos como falsa señal de fortaleza, dirigentes ausentes: todo un combo ideal para los carroñeros. El Xeneize, por momentos, parece estar a merced de los buitres.

No todo está perdido, amigo bostero, ni mucho menos. Porque Boca sigue puntero, con tan sólo cuatro fechas para el final. Porque Darío Benedetto sigue haciendo goles, sigue rompiéndose el lomo para salir campeon. Porque Wilmar Barrios va a seguir corriendo, a seguir metiendo. Porque la final contra Independiente se juega en la Bombonera, ese lugar mágico donde todo es posible. Porque esto es Boca y acá nadie se rinde.

El torneo más estresante de la historia está cerca de su final; que tanto sufrimiento se corresponda con una felicidad proporcional depende de Boca, con la parte buena y la mala que eso implica. Cerrar filas ante los de afuera, morder los dientes desde adentro: el plantel todavía está a tiempo de reaccionar. Y, como dice la canción, dedicárselo a todos, la re puta madre que los re parió.

Por @lucasg91

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