A medida del Barrios

Wilmar tuvo que esperar, pero, cuando le llegó la chance, estuvo a la altura de las exigencias. De la nada a la gloria, en tres meses.

El primer partido de Wilmar Barrios en Boca data recién del 29 de octubre del 2016. Fue en la victoria ante Temperley por 4-0 e ingresó apenas 15 minutos en lugar de Pablo Pérez con el resultado ya definido. «Deben aclimatarse al fútbol argentino. Trabajamos para que lleguen a su máxima expresión», había explicado Guillermo Barros Schelotto en su momento, cuando ni él ni Sebastián Pérez habían debutado a pesar de llevar ya un tiempo prudencial en el club. Finalmente, el tiempo le dio la razón.

El colombiano lleva disputados apenas 9 encuentros como titular en el campeonato (jugó uno más por Copa Argentina). Todos fueron en el 2017, casi siempre por la ausencia de Rodrigo Bentancur, lo que, además, produce una contraposición de estilos. En cualquier caso, la conclusión que se desprende en este breve pero productivo trimestre que lleva siendo el volante central del equipo es cómo no entró antes en el once inicial. Para encontrar la respuesta habrá que remitirse a aquella que dio el propio Mellizo meses atrás.

La siempre tan mentada actitud, de fuerte importancia por el barrio de La Boca, no tiene un solo significado. En algunos casos puede ser jugar como Riquelme. En otros, meter como Serna. Barrios se acerca mucho más a Chicho. Quita pelotas como pocos, barre el mediocampo, libera a sus compañeros y, aunque corre de una manera algo extraña, siempre llega a tiempo a cubrir cada sector. Con él en cancha, el DT pudo resolver el problema en el retroceso y de la defensa en general. Es, al menos en lo que a la marca se refiere, un cinco hecho a la medida de lo que pide la institución.

La necesidad del hincha por sentirse representado por algún miembro del plantel es un fenómeno que lleva ya un buen tiempo. El efímero paso de Carlos Tevez no bastó para llenar un vacío que se generó con el retiro de los grandes últimos ídolos de la era moderna y la presencia de Guillermo Barros Schelotto en el banco no suple aquello que transmiten los protagonistas. Y en este contexto, Wilmar levantó una bandera histórica de la identidad xeneize para ganarse casi de manera inmediata el cariño de la gente.

 

Por @gboero

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