Resbalón y caída

Boca perdió 1 a 0 en Mendoza ante Rosario Central por los 8vos de final de Copa Argentina. El equipo de Guillermo jugó mal, tuvo ocasiones para empatarlo pero se quedó sin segunda competencia en el semestre.

El Xeneize se vio sorprendido por el planteo de Central que salió a jugar con duelos individuales por toda la cancha: Ferrari con Cardona, Parot con Pavón, Gago y Pérez tomados siempre por dos hombres. A pura presión y sin dejar jugar a Boca, el Canalla fue mejor los primeros minutos a punto tal que desequilibró el marcador a los 25 minutos con un gol de pelota parada: Martínez entró solo por atrás de toda la defensa Azul y amarilla y definió ante un Sara totalmente desprotegido.

El equipo de Guillermo acusó recibo del golpe y recién en los minutos finales de la primera parte encontró su estilo característico: posesión y desequilibrio en los últimos metros con la velocidad de Pavón, el mejor del Xeneize en la etapa inicial. Boca pudo empatar con un cabezazo de Pérez y también con una situación en el área que despues de una pared con Benedetto, el ‘7’ de Boca fue tapado por un defensor justo en el momento de definir.

Necesitado del empate, el equipo de los Barros Schelotto salió a disputar el segundo tiempo con los mismos problemas que en la primera parte. Cardona tuvo la más clara en el primer cuarto de hora, pero definió de zurda y a donde estaba ubicado Rodríguez. Mientras tanto, el partido fue un sinfín de faltas y tarjetas amarillas: fueron 6 en total en 12 minutos, 2 para Boca y 4 para Rosario Central.

Los minutos restantes fueron con el Canalla bien cerrado, atento a la presión y clausurando cada callejón que podría haber aprovechado Gago y compañía. Guillermo probó con las ganas de Nandez, acudió al buen ingreso de Bouzat y no pudo meter un doble ‘9’ por qué Benedetto tuvo que dejar la cancha por una molestia para que ingrese Bou. Aún así, Boca nunca pudo con la resistencia propuesta por el equipo del uruguayo Montero.

El Xeneize se quedó sin la segunda competencia del semestre. El resultado negativo deja llamadas de atención para un equipo que llevaba un andar perfecto en el semestre: la pelota parada fue la única vía por la que Central pudo generar peligro y cómo afrontar un encuentro donde el rival proponga un estilo asfixiante será a lo que tendrá que apuntar el cuerpo técnico para seguir mejorando el equipo. Hay tiempo de trabajo para lo que resta del semestre.

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