Se hace costumbre

Ni el clásico rival puede con Boca: el Xeneize ganó otra vez en el Monumental por 2 a 1 con goles de Cardona, golazo de tiro libre, y Nández. El equipo de Guillermo lleva ocho victorias al hilo y es más líder que nunca.

Un clásico típcio: trabado, de pierna fuerte, con ambos equipos concentrados en hacer complicada la tarea del adversario. River tuvo la primera aproximación a los 7 minutos con un pique entre los centrales de Nacho Fernández. Sin mayor peligro. A partir de entonces creció Boca en los pies de Pablo Pérez: el capitán empezó a dirigir los ataques de forma correcta y el equipo tuvo durante quince minutos la posesión de la pelota aunque le faltó la estocada final en los últimos metros. A partir de los 25 volvió a crecer el local, sobretodo presionando en la salida Xeneize y forzando pérdidas. Martínez fue una de las figuras de ese tramo.

El partido se quebró cerca de los 40 minutos. Un despeje que quedó en la medialuna del área local, una pelota que picó alto y dos jugadores que fueron a disputarla: Cardona y Nacho Férnandez. El colombiano se llevó la peor parte, el jugador de River metió un planchazo criminal sobre el pecho del ’10’ de Boca y recibió la tarjeta roja por parte de Pitana. Edwin se recuperó del golpe, agarró la pelota y se adueñó del tiro libre: ejecución de crack, rememorando a una leyenda Xeneize, la pelota se clavó en el ángulo que defendía el arquero y el equipo de Guillermo terminó el primer tiempo ganando 1 a 0.

Con la ventaja a favor en el resultado y en la cantidad de hombres en la cancha, Boca adoptó una postura peligrosa: le entregó la pelota a un River que empezó a jugar en el campo rival, creció en nivel y generó un mano a mano antes a los 8 minutos que Rossi atajó ante el remate cruzado de Scocco. Pitana equilibró el juego inventando una expulsión de Cardona en una acción donde el colombiano cubría la pelota sobre Enzo Pérez. Diez versus diez, cansado de tirar centros, el equipo de Gallardo encontró el empate con un zapatazo de Ponzio que se clavó junto al palo derecho de Rossi.

Boca no sintió el golpe y respondió rápido: Pavón jugó en corto con Pérez en la banda izquierda del ataque xeneize, el capitán levantó la cabeza y puso una pelota cruzada, milimétrica, a la espalda de Casco, Nández picó y se tiró para definir de derecha ante una blanda respuesta de Germán Lux para poner el 2-1. Los 20 minutos que restaron tuvieron al equipo de Guillermo jugando con carácter y corazón, entorpeciendo los caminos de un River que tuvo varios tiros de esquina pero no aprovechó ninguno. Boca terminó cuidando la pelota cerca del área rival en los últimos minutos del tiempo adicional y se llevó un nuevo clásico.

Hoy no lució Pavón, Benedetto no convirtió y el Xeneize no tuvo el juego vistoso que nos tiene acostumbrado, pero apareció Nandez, de un gran segundo tiempo, Pablo Pérez se destacó por tramos y el equipo mejoró en sus pies, Magallan y Goltz borraron de la cancha a Scocco y Borré y Agustín Rossi atajó un mano a mano espectacular y después descolgó con seguridad un sinfín de centros. Boca volvió a ganar un clásico en el Monumental, tercero consecutivo, lleva ocho victorias en ocho partidos disputados y es más lider que nunca de la Superliga.

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