Garantía de confianza

Sin ser el favorito del entrenador para el puesto, Leonardo Jara se adueñó del lateral derecho: con él, Boca ganó solidez y tranquilidad en una posición donde venía sufriendo en el ciclo Barros Schelotto.

El domingo 14 de mayo de 2017 será una fecha bisagra en la carrera de Leonardo Jara. No hizo un gol, no fue figura, de hecho ni siquiera jugó. Aquella tarde River se llevó un triunfo de la Bombonera que le dio falsas esperanzas para pelear el campeonato y Gino Peruzzi quedó marcado por una mala actuación. Los errores en el clásico que le costaron los tres puntos a Boca se sumaron a varias actuaciones flojas que había tenido el hasta entonces lateral derecho titular xeneize. Esto le abrió la posibilidad de ingresar al equipo a Jara, Guillermo confió en él y el ex Estudiantes se adueñó del puesto.

Jara dejó de ser el comodín que podía ser rueda de auxilio en el medio campo, tanto por la derecha como en el centro, que fue probado como extremo derecho y que hasta jugó de marcador central en algún amistoso del ciclo Barros Schelotto. Hoy el jugador de 26 es el lateral derecho de Boca, puesto que se ganó al aportar seguridad: su ingreso, junto al de Wilmar Barrios, fue fundamental para lograr solidez en el tramo final del campeonato que se terminó adjudicando Boca a mitad de año.

Seguramente en el equipo ideal de Guillermo el lateral derecho tenga otras características, más parecidas a las de Peruzzi, sobretodo en el aspecto ofensivo: al DT le gusta que los marcadores de puntas sean opciones en ataque y lleguen a pisar el área. Jara lo hace por mandato del sistema pero no es tan punzante como el ex Velez. ‘Leo’ se ganó el puesto por la seguridad que aporta clausurando su banda, todos los partidos rinde como mínimo 6 puntos y es pieza fundamental de la línea defensiva que menos goles recibió en el semestre.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

Empuje a lo Boca

El Xeneize se lo dio vuelta a Atlético Tucumán al final y desató la fiesta en la Bombonera. Sobró posesión y faltó profundidad, pero los goles de Langoni devolvieron al equipo a la pelea.

Grito de desahogo

Boca ganó como más se disfruta: 1-0 en la última en Florencio Varela. Queda mucho por mejorar, pero la victoria tranquiliza. Próximo rival: el puntero, Atlético Tucumán.

Rumbo torcido

Boca no pasó del 0-0 ante Rosario Central y profundizó el desconcierto en su presente. Sin una columna vertebral sólida, al Xeneize nuevamente lo salvó Rossi y generó poco en ataque.