Es la hora de ganar

Luego de dos derrotas en fila, Boca tiene la obligación de recuperarse ante un débil Arsenal para sostener la punta que hoy comparte con San Lorenzo. El Mellizo, entre regresos, suspensiones y lesiones, introducirá cuatro cambios.

Después de dos caídas en fila, Boca empieza a pagar caro sus tropiezos: San Lorenzo, con un partido más, lo alcanzó en la punta del campeonato. Por eso, el triunfo ante Arsenal es imperioso para salir a flote. Luego de casi un año como líder del fútbol argentino, el Xeneize podría perder ese estatus. Más allá de la cuestión estadística, que a fin de cuentas poco importa, lo que preocupa es el largo plazo. En el 2018, el equipo de Guillermo se enfocará de lleno en la Libertadores. Y el Ciclón, si bien participará de la Sudamericana, tendrá un calendario más espaciado al no tener dicho certamen fase de grupos. Las lesiones, encima, golpean con fiereza al plantel. ¿Le da el cuero a Boca para pelear ambos frentes?

El domingo ante Arsenal será una prueba para vislumbrarlo. Boca recibirá al conjunto de Grondona con un equipo emparchado, con varios remiendos por suspensiones o dolencias. Algo que, si las lesiones no siguen machacando al plantel, será costumbre, por elección y no por obligación, una vez que comience la Libertadores: un mix titulares-suplentes. Aún así, debiera alcanzar frente a los de Sarandí…

“Todos los rivales son complicados”, es uno de los clichés a los que nos tiene acostumbrado el mundo del fútbol. Sin embargo, sustituyendo diplomacia por sincericidio, se sabe que no es así. Una de las virtudes del Xeneize para consagrarse el torneo pasado fue no perder puntos sonsos. O a lo sumo perder los menos posibles. Perder puntos con Racing es entendible. Perder puntos con Central en Arroyito también. Perder puntos en casa con Arsenal, penúltimo en el torneo, es inadmisible si se quiere luchar el título.

El Mellizo, a la inversa que en la temporada pasada, en la que tardó una eternidad en poder repetir equipo, se había acostumbrado al once de memoria en este torneo. Los imprevistos, sea lesiones o suspensiones, fueron resintiendo ese armado. Hasta el punto que este domingo introducirá de mínima cuatro variantes. Jara, que vuelve de una dolencia, reemplazará a Peruzzi. Por la expulsión de Goltz, el que ingresaría sería Vergini. Pasando al medio del campo, Guillermo retrasaría a Cardona y pondría a Espinoza arriba para sustituir a Pablo Pérez, que llegó a la quinta amarilla. Y en la delantera, Vadalá entrará por Junior Benítez, quien rifó su chance en Rosario y además padece una molestia. Entre los concentrados, en lugar de Bou, que arrastra una dolencia que los estudios no llegan a comprobar, estará por primera Mateo Retegui, hijo del Chapa, campeón olímpico como entrenador del hockey masculino.

Hace un mes, sacábamos cuentas para ver con cuántos puntos de ventaja nos íbamos al receso. Ahora, las dos derrotas en fila nos devolvieron a la realidad. A la gloria no se llega por un camino de rosas. Más en el fútbol argentino. Y este Boca nos lo demostró el torneo pasado: si hay que sufrir, está preparado.

 

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