Bienvenido, Edwin

Ante Arsenal, Cardona demostró todo lo determinante que puede ser si no está atado a una posición. Con libertades, fue el conductor que Boca había perdido con la ausencia de Gago.

Cierto es que el rival no fue la medida ideal. Que Arsenal, con el respeto que se merece, no es aquel de hace unos años atrás y que, lejos de incomodar, lucha por mantenerse en la máxima categoría. Sin embargo, ante una coyuntura compleja, sin la columna vertebral de un equipo que hasta hace dos meses salía de memoria y que ahora lucha ante sanciones y lesiones, Edwin Cardona demostró toda la jerarquía que tiene en sus pies, tal vez por primera vez en lo que va del semestre, para devolver a Boca a la victoria y sostenerlo en la punta de la Superliga.

Desde su llegada, Guillermo Barros Schelotto había decidido que el colombiano fuese uno de los extremos, estacionado en la izquierda del ataque. Él cumplió: firme en ese lugar, generó una atractiva sociedad con Frank Fabra y mostró algunos destellos de lo que todo lo que tiene en su repertorio. Pero nunca terminó de despegar, en gran medida por estar atado a la posición, la cual lo aislaba durante grandes porciones de los partidos. Sin Pablo Pérez -y casi sin otros mediocampistas disponibles-, el Mellizo optó por hacerlo retroceder unos metros y, ahí sí, se observó su mejor cara.

Libre de culpa y cargo, Cardona se movió por todos lados. Estuvo en la izquierda, pero también en la derecha. Fue el cerebro en la salida, acercándose a buscar la pelota casi a los pies de Wilmar Barrios, y también en la terminación, con la asistencia a Guido Vadalá y el gol sobre el final. Sus números, de hecho, estuvieron por encima de su propia media en esta temporada: dio 51 pases, casi el doble de lo que promediaba hasta el momento, con un 76% de efectividad (hasta este encuentro alcanzaba un 75%); remató siete veces al arco, duplicando también su marca habitual en otras fechas; y generó cinco ocasiones claras, la misma cantidad que había materializado a lo largo de todo el certamen.

El Xeneize cerrará el año ante Estudiantes en La Plata, con el regreso de Pérez y, seguramente, el retorno de Edwin a la línea ofensiva. Con él en el medio, el conjunto de Guillermo recuperó lo que había perdido con la ausencia de Gago y tuvo a un jugador determinante. Delantero o volante, el ’10’ elevó la vara y le dio una nueva tarea al DT: hacerlo repetir la función del último domingo para cerrar en soledad en lo más alto de la tabla.

Por @gerbo__

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