El dueño del medio

Wilmar Barrios arrancó el 2017 como suplente, su ingreso fue clave en la obtención del título local, en el segundo semestre se afianzó como pieza clave del conjunto Xeneize y cerró el año marcando su primer gol en Boca.

A la hora de hacer un balance anual del equipo de los Barros Schelotto entre las notas positivas que tiene un conjunto que pasó 365 días mirando al resto desde la cima de la tabla de posiciones se destaca la presencia de Wilmar Barrios en el medio. El colombiano no era muy tenido en cuenta por el cuerpo técnico pero cuando agarró la titularidad fue para no soltarla más: con su juego y su vigor se convirtió en pieza fundamental y en bandera de la gente que reclamaba hace tiempo un volante central con sus características.

Barrios, de 24 años, arribó al Xeneize a mitad del 2016 mas como una apuesta dirigencial que por un pedido de Guillermo. El técnico se excusaba ante su ausencia por el periodo de adaptación lógico que debía pasar todo fútbolista y lo utilizó realmente poco, casi siempre ingresando en los minutos finales de los encuentros. El 2017 lo arrancó como titular en cancha de Banfield, pero la continuidad la agarró después del fatídico clásico en la Bombonera y ayudado, también, por la partida de Bentancur al Mundial Sub 20.

Desde que Wilmar se convirtió en una fija en el once inicial, Boca encadenó una racha de seis partidos sin conocer la derrota -4 victorias y 2 empates- que fueron claves para la obtención del título a mitad de año. Con el comienzo de la Superliga, el panorama no cambió para el colombiano: siguió siendo un hombre clave en el andar de este Boca que tuvo un arranque demoledor pero que se terminó resintiendo por las bajas importantes. Aún así, Wilmar siempre tuvo un rendimiento regular y cuando sus laderos estuvieron flojos, su figura resaltó como en el último partido del 2017 ante Estudiantes donde convirtió su primer gol en Boca.

Barrios entró al equipo para no salir más. El volante de la selección Colombia tiene timing, voracidad y la personalidad como para bancarse solo el mediocampo. Wilmar hace acordar a los volantes centrales de los grandes equipos de Boca a lo largo de la historia. Sin ser de las características favoritas de los Barros Schelotto, el pedido constante de Guillermo fue Guido Pizarro, Wilmar se ganó un puesto fijo en el once ideal pensando en el gran objetivo de 2018: la Copa Libertadores.

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