¡Todos para adelante!

Carlitos se calzó la pilcha de Boca otra vez y los hinchas más testarudos comienzan a dar el brazo a torcer. Con un perfil más bajo que en 2015, Tevez no viene a imponer, sino que llega para sumar a un equipo que va por la Libertadores.

El segundo regreso de Tevez a Boca demuestra que en el fútbol es difícil escaparle a los extremos. Y también que estos suelen estar casi siempre errados. Ni Carlitos se convirtió en el máximo ídolo de la institución el día que pisó la Bombonera para su primera vuelta a semanas de haber jugado la final de la Champions con Juventus. Ni tampoco se transformó en un villano o traidor por marcharse a China con el equipo liderando el torneo. Alcanzó con ver algunas fotos del Apache, otra vez vistiendo la pilcha del Xeneize, para que muchos hinchas confusos dejen de lado el rencor para darle lugar a la redención. El destino estaba escrito: aunque los dólares de Oriente hayan desviado un tramo del camino, el final es en donde partí. 

Incluso aquellos que todavía no encuentran la misericordia -aunque Tevez no necesite pedir perdón después de todo lo que le dio al club-, deberían entender que lo más importante es Boca y no sus gustos o egos personales. Desde una óptica más utilitarista, dejando de lado la cuestión sentimental, Carlitos le sirve al Xeneize. Es un salto de jerarquía para el equipo en un año de mucha competencia. Si se fue siendo el líder del puntero, ¿cómo no creer que todavía le queda nafta en el tanque?

Las señales desde su retorno, que apenas acumula 24 horas, son distintas a las de su primer regreso a mediados de 2015. En aquel momento, Boca necesitaba una voz cantante en un vestuario con escasez de líderes incluso en el propio cuerpo técnico. Si bien en un principio el Apache se bancó la presión, después quiso abarcar más de lo que podía y algunas cuestiones terminaron sobrepasándolo. Esta vez aparenta ser diferente. Tevez no viene a imponer. Descarta la cinta de capitán. Y esquiva la 10 para utilizar la 32 que ha vestido en otros clubes.

Quien tendrá un lindo dilema será Guillermo para ensamblar las piezas. Antes le faltaba recambio para completar el rompecabezas. Este 2018 tendrá un banco de lujo. Y no es para menos teniendo en cuenta que Boca sigue puntero, y que se viene la Supercopa con River y también la Libertadores. La gran duda es dónde encajará Tevez. ¿Habrá cambio de esquema? El correr de las prácticas lo dirá. Pero algo es seguro: siempre es positivo tener un jugador de élite. 

Lo más reconfortante de la vuelta del Apache es que los más indignados por su regreso no son una escasa cuota de hinchas de Boca. Sería raro que así sea, pero a su favor, al menos están involucrados para opinar de la cuestión. Parece que los que están verdaderamente molestos son los simpatizantes de otros equipos. Tranquilos muchachos: si Tevez era suplente en China, no deberían preocuparse tanto…

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