Envión anímico

Boca lo ganó en la última del partido: Leo Jara se disfrazó de héroe y le dio la victoria al Xeneize por 2 a 1 para mantener la diferencia con su más inmediato perseguidor. La cuenta la había abierto Cardona de penal.

Boca logró un gran triunfo como local al superar por 2 a 1 a Tigre. El equipo de los Barros Schelotto no volvió a brillar pero lo ganó con el corazón, un Wilmar Barrios espectacular y un Leonardo Jara que tuvo en el gol decisivo una recompensa al excelente nivel con el que viene jugando desde 2017. El Xeneize mantiene la diferencia de 8 puntos con Talleres y llega al clásico con un espaldarazo anímico necesario después de la caída en La Paternal.

Uno de los primeros tiempos más imprecisos y sin sabor de Boca. Al equipo de Guillermo le faltó el toque final a la hora de concluir las jugadas y el cambio de ritmo necesario para poder quebrar la resistencia de un conjunto de Tigre que sin meterse debajo de su arco fue inofensivo. Pablo Pérez, Nahitán Nández y Carlos Tevez tuvieron participación en la generación pero fue Edwin Cardona el que más sensación de peligró generó en el rival: cuando la pelota pasó por los pies del ’10’, el Xeneize fue más prolijo pero sin generar grandes situaciones de riesgo en el arco de Chiarini.

En los minutos iniciales de la etapa complementaria siguió destacándose la figura de Cardona, que por izquierda generó dos buenas aproximaciones que terminaron saliendo desviadas. Después de varios minutos donde el partido se jugó a un ritmo frenético de punta a punta y mientras Boca se encerraba en discusiones con Delfino apareció un pique de Pavón para romper el juego, ganarle en velocidad a Pérez Garcia y generar un penal del marcador visitante: Cardona, con extrema calidad, canjeó por gol.

Cuando parecía cerrarse una victoria necesaria en un mal partido y hasta Guillermo le había dado descanso a Tevez, llegó un baldazo de agua fría: Pérez Acuña puso el 1 a 1 en el minuto 43 después de un violento derechazo. Con desesperación y empujado por su gente, Boca fue a buscar el triunfo con el más huevo que con ideas. Y si de huevos hablamos al volante central de Boca le sobran: Wilmar cortó un avance de Tigre y generó la última jugada del partido, después de varios rebotes en el área, volvió a presionar, recuperó la pelota y asistió de forma magistral a Wanchope Ábila que metió un centro que Jara terminó empujando y desatando la fiesta en la Bombonera. 

El equipo de los Barros Schelotto consiguió uno de esos triunfos que tiene un valor incalculable, porque Talleres había ganado y metía presión, porque Tigre jugó un gran primer tiempo y enredó mas de lo esperado al Xeneize y porque es uno de esos enviones anímicos que se necesitan a la hora de enfrentar un clásico determinante como el del próximo miércoles: si había dudas futbolísticas o dolores físicos son más llevaderos después de un triunfo agónico.

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