La derrota más fea

Boca cayó ante River en la final de la Supercopa por 2 a 0. Después de un primer tiempo flojo, el Xeneize hizo figura a Armani mientras que el rival de turno concretó lo poco que generó.

Durante el primer cuarto de hora de partido Boca fue mejor o por lo menos se lo notaba más armónico y con las ideas más claras, ante un River que manejaba la pelota sin peligro y generalmente buscaba con pelotazos a dos delanteros que eran superado por los marcadores centrales Xeneize. Pero justo en el minuto 16 una aparición Pity Martínez en el área provocó un penal: el ‘1o’ de River la aguantó con Wilmar Barrios en su espalda, esperó a Nacho Fernández y se la pasó, Cardona se llevó puesto al ex Gimnasia y Loustau pitó un penal que el propio Martínez cambió por gol.

Con el 1-0 en contra el equipo de Guillermo siguió insistiendo con su idea con Pavón en la izquierda, Cardona en puesto de enganche y Nahitan Nández en la derecha pero sin éxito: salvo por remates de afuera del área de Pérez o Jara, Boca no forzó nunca a Armani. Para colmo la disposición táctica dejaba lejos a Nandez para ser una rueda de auxilio de Barrios y a un Pavón que se encimaba con Fabra, aún así el ‘7’ fue el más peligroso del equipo de los Barros Schelotto. Tevez quedó muy absorbido por los centrales y el equipo tuvo tramos en los que entró en nervios y perdió todo tipo de claridad. El pitazo que marcó la final de la primera parte llegó en un momento preciso para reordenar ideas.

A la segunda parte Boca salió a jugar con la misma idea pero con más tranquilidad. Tevez pudo ser parte del circuito de juego y creció un poco más la figura de Pavón: el extremo generó la situación más clara a los 5 minutos de la segunda parte forzando una estirada de Armani para evitar que un puntazo se meta en el ángulo. Apenas un par de minutos después un cabezazo de Goltz obligó otro buen manotazo del arquero de River que de a poco se convirtió en la gran figura de la noche.

Cuando el equipo de Guillermo era mejor y se jugaba más cerca del área de River que en el resto del campo, llegó una contra letal iniciada por Nacho Fernández, continuada por Gonzalo Martínez y definida por Scocco para poner el 2 a 0 definitivo. En pocos toques el equipo de Gallardo tiró por la borda todo lo bueno que venía haciendo el Xeneize para llegar al empate. Boca pudo descontar en un par de oportunidades: lo tuvo Fabra pero se la tapó Armani y también la tuvo Tevez con un cabezazo que se fue desviado. En la segunda parte, los dirigidos por los Barros Schelotto generaron situaciones pero no pudieron concretarlas. 

Boca dejó pasar una chance histórica de sumar una estrella en la definición ante su histórico adversario. Una derrota que duele más por el rival de turno que por el valor del torneo y que también duele por que deja la sensación que al equipo de Guillermo le ganaron con poco: tres situaciones generó River y dos terminaron en gol, mientras que Boca tuvo muchísimas aproximaciones, algunas más claras que otras, y nunca pudo ante la resistencia de Armani. Será cuestión de sacar de la cabeza esta frustración rápido por que al Xeneize todavía le quedan cosas importantes por disputar en los próximos meses. 

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