El grito del final

Boca y una costumbre que te deja afónico: en los últimos seis partidos, en cuatro convirtió goles agónicos para rescatar puntos y romper gargantas. ¿Es una virtud del equipo?

“Sei bella come un gol al 90!”, reza un famoso graffiti italiano y casi que no necesita traducción: ¿a qué hincha no le gusta ganar al final del partido, cuando casi todo parece perdido? El de Boca, de paladar místico y heróico, está pasando varios post partidos con la garganta roja: el Xeneize rescató un empate en Brasil con un gol de Carlos Tevez en tiempo de descuento y suma una llamativa racha de gritos en la agonía.

Primero fue Leo Jara y su gol de nueve contra Tigre en la Bombonera. Después, tras el mazazo de la Supercopa, Walter Bou revivió al equipo en Tucumán contra Atlético para sumar un empate. Ante Talleres, fue Pablo Pérez el que dio un triunfo que puede ser clave para el torneo. Y ahora el Apache volvió a las canchas con un grito que es vital para las aspiraciones en el grupo de la Libertadores.

Hay dos caras en la moneda de los goles agónicos. Por un lado, está la entereza del equipo: convertir al 90′ implica, cuanto menos, no bajar los brazos y seguir intentando, algo totalmente valorable y más en un club como Boca donde el esfuerzo es valor primario. Por el otro, el argumento desfavorable es que implica no haber podido resolver el partido antes: contra Tigre, principalmente, fue donde más se evidenció, dado el nivel del rival y el flojo juego de Boca.

Ese carácter e ímpetu que demuestra el equipo es un buen aliciente para lograr los dos objetivos del semestre: el campeonato local y la clasificación a octavos de final. Habrá que seguir sumándole juego y actuaciones más convincentes, como lo que se vio en Brasil ante Palmeiras. Por las dudas, a seguir con las gargantas preparadas…

Por @lucasg91

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