Escribiendo su propia historia

Pavón fue fundamental en el bicampeonato de Boca, el jugador más determinante: goleador, asistidor y bastión ofensivo de un equipo que, cuando se venía abajo, se recostó totalmente sobre su lomo.

La joya cordobesa dejó de ser una promesa para convertirse en realidad. El semestre que coronó por segundo torneo consecutivo al equipo de los Barros Schelotto tiene un factor determinante: Cristian Pavón. El delantero se convirtió en una pieza fundamental como sólo ocurre con los elegidos, a punto tal que prácticamente toda la ofensiva se recostó sobre su espalda durante la recta final de la Superliga: si no convertía él, hacía todo lo posible para que sus compañeros sólo la empujen.

Con la sombra de Guillermo del otro lado de la línea de cal, Pavón nunca escapó a la responsabilidad de ponerse la ‘7’ en la espalda. El ídolo se transformó en un maestro y mejoró de forma significativa el rendimiento de un jugador que pasó de ser un velocista por la banda derecha a un delantero todo terreno, más pensante, con gol y asistencia, que se está por meter dentro de los 23 que representarán a Argentina en la próxima Copa del Mundo.

En este proceso madurativo, lo que parecía ser una pésima noticia como fue la grave lesión de su mejor socio, Dario Benedetto, terminó siendo un punto de inflexión para el salto de calidad definitivo de Pavón: el cordobés asumió la responsabilidad ofensiva del equipo y con actuaciones destacadas cerró un semestre con cuatro goles y seis asistencias en 18 partidos oficiales entre Copa Libertadores y Superliga.

“Olé, olé, olé, Pavón, Pavón” coreó la Bombonera en la última presentación xeneize por la Superliga, el cordobés tuvo otra actuación descollante y fue determinante para abrir un partido que se presentaba complicado, como durante todo el semestre. La ovación llegó para coronar un camino que deja a Pavón a las puertas de una idolatría: con casi 100 partidos vestido de azul y oro, con goles en partidos importantes y cuatro títulos en el bolsillo, un semestre más podría colocar su ‘7’ en una bandera.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

Empuje a lo Boca

El Xeneize se lo dio vuelta a Atlético Tucumán al final y desató la fiesta en la Bombonera. Sobró posesión y faltó profundidad, pero los goles de Langoni devolvieron al equipo a la pelea.

Grito de desahogo

Boca ganó como más se disfruta: 1-0 en la última en Florencio Varela. Queda mucho por mejorar, pero la victoria tranquiliza. Próximo rival: el puntero, Atlético Tucumán.

Rumbo torcido

Boca no pasó del 0-0 ante Rosario Central y profundizó el desconcierto en su presente. Sin una columna vertebral sólida, al Xeneize nuevamente lo salvó Rossi y generó poco en ataque.