De punta a punta

Boca tuvo de todo: un arranque colosal, lesionados, bajones, derrotas duras, victorias muy festejadas, golazos y golcitos… Algo nunca cambió: siempre fue puntero. Radiografía de un bicampeón que de un festejo pasó a otro.

“Sin repetir y sin soplar”, como diría un viejo programa de entretenimientos, excusas que se le han puesto a este Boca 2017/18: el aumento del cupo de extranjeros, la ausencia de doble competencia, la AFA bostera, la lluvia también bostera, el mal juego del equipo… Fue cambiando el argumento, pero la intención de desmerecerlo siempre estuvo. Y es que se entiende: ¿cuánto le habrá costado al resto ver a Boca absolutamente todo el torneo en la punta?

Uno de los grandes méritos de este equipo fue ese: comenzó el certamen siendo el campeón del torneo pasado y, desde el 3-0 a Olimpo en la fecha incial, nunca abandonó el primer puesto. Con el arrastre de la temporada 2016/17, desde aquel 4-2 a River en Núñez, ya son más de 500 días en lo más alto. ¿Cuáles fueron las razones de que nadie lo haya podido bajar?

Boca se coronó no sólo siendo el que más puntos sumó, si no también el de más goles a favor y el de menos en contra. Tuvo 12 vallas invictas en el torneo, pese a los cuestionamientos a Agustín Rossi y los centrales. Logró triunfos resonantes: ganó en el Monumental, en Lanús, a Estudiantes en Quilmes, goleó a Vélez en Liniers, vapuleó al luego escolta Godoy Cruz… Arrasó en la primera parte, con ocho victorias al hilo -récord en el profesionalismo para el club-, y sorteó lesiones y viajes de seleccionados en la segunda mitad. Pese a bajar su nivel, el equipo se acostumbró a no perder y a conseguir sumar incluso sin dar su mejor versión.

Más allá de números y de sobreponerse a la adversidad de manera grupal, ha habido individualidades para destacar. Los goles de Darío Benedetto en la primera mitad, la buena entrada de Nahitan Nández en ese semestre, la presencia de siempre de Wilmar Barrios, buenos pasajes de Paolo Goltz y Lisandro Magallán, y Cristian Pavón, siempre Pavón, figura del equipo y de todo el fútbol argentino. Algunos actores de reparto: Edwin Cardona y sus goles a River y Arsenal; Carlos Tevez con gritos ante Banfield y San Lorenzo; y el silencioso Walter Bou, que contribuyó con un empate agónico en Tucumán y en la victoria clave versus Talleres.

El torneo argentino será vilipendiado por los periodistas que sin embargo, por sus actuaciones domingo a domingo, piden a gritos a Franco Armani y Lautaro Martínez para el Mundial. Boca será criticado por su falta de juego en el tramo final, obviando un arranque excepcional y victorias trabajadas, esforzadas e incluso agónicas ya en las últimas fechas. Ni el Independiente del revolucionario Ariel Holan, ni el Racing sensación de Chacho Coudet ni menos que menos el River que quedó afuera de la Libertadores le hicieron cosquillas: Boca es bicampeón, como hace 12 años, cuando por última vez alguien había conseguido enganchar dos títulos seguidos. Boca es bicampeón y lo hizo de punta a punta. O mejor dicho: de festejo a festejo.

Por @lucasg91

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