Una buena imagen

Se armó para borrar lo hecho la temporada pasada, coqueteó con el descenso, se clasificó a playoffs y casi elimina al segundo mejor de la fase regular. Repasamos la temporada de Boca en la Liga Nacional de básquet.

Por primera vez en mucho tiempo el sabor de boca que dejó la temporada del conjunto Xeneize en la LNB no es amargo: los dirigidos por Guillermo Narvarte dieron un golpe de timón a tiempo y terminaron cerrando una campaña más que digna en donde, por momentos, permitieron la ilusión de los hinchas por pasar una ronda de playoffs y meterse dentro de los ocho mejores. El equipo, jugando bien o mal, sobre el cierre de temporada encontró un carácter que generó identificación en la gente y resultados en la competición.

El calendario arrancó con el Lobito Fernández en el banco de suplentes y después de no encontrar resultados -sumó 19 derrotas en 29 partidos entre Super 20 y Liga Nacional-, Guillermo Narvarte se hizo cargo del equipo y el cambio fue positivo. “La llegada de Guillermo nos hizo un click, el equipo terminó jugando muy bien y contagiando a toda la gente” sostuvo Eduardo Gamboa, hombre importante en la rotación xeneize, en diálogo con Muy Boca Radio donde luego se explayó: “Nos hizo pensar más como equipo y menos como individualidades”.

La temporada arrancó como venía sucediendo en los últimos años: extranjeros de dudosa calidad y poca producción, resultados negativos que se acumulaban y falta de identidad en el juego. El click no sólo se hizo con el cambio de entrenador, también los arribos de Martín Osimani, Kevin Pinkney y Paul Harrison marcaron un salto de calidad: el uruguayo aportó liderazgo y los norteamericanos le dieron solidez a una zona pintada en la que Boca se hizo fuerte junto a Lampropoulos y Fierro.

Narvarte tomó un equipo con 6 victorias en 17 partidos y con él subió el porcentaje de triunfos aunque siguió con registro negativo: 9 victorias en 21 juegos. “Sabíamos que a pesar de haber perdido varios partidos estábamos haciendo bien las cosas”, reconoció Gamboa con respecto al ciclo Narvarte a lo que luego explicó: “Dos meses antes estábamos haciendo números por el tema del descenso y, después la seguidilla de partidos, ganamos los partidos que teníamos que ganar y entramos a playoffs”.

Los playoffs fueron un premio para Boca, donde se “dejó una buena imagen” como dijo Gamboa, al llevar a un quinto juego y estar a minutos de eliminar en un cuarto partido a San Martín de Corrientes, el segundo mejor equipo de la temporada. “Quedé contento por como terminamos, la gente terminó entusiasmada porque el equipo mostró buen juego, era la única manera de hacerle frente a San Martín. Terminamos jugando bien al básquet”, sentenció Gamboa, el mejor triplero del equipo con 35,8% de efectividad.

Boca fue de menor a mayor durante la temporada regular tocando su punto más alto de rendimiento en las últimas semanas. El equipo dejó una buena imagen porque fue competitivo, la gente se identificó con varios jugadores y se entusiasmó con los resultados obtenidos. Narvarte se ganó la continuidad con su trabajo y sería importante que varios de los jugadores claves sigan con el proyecto deportivo del básquet para volver a estar en los primeros planos de la Liga Nacional.

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