Un refuerzo lógico

Carlos Izquierdoz está en Boca: central, conocido de Guillermo y de Goltz, con continuidad y estrellato en México, capacidad de liderazgo, títulos… Análisis de un defensor bajo perfil que llena todos los casilleros para merecer vestir la azul y oro.

La camiseta de Boca no es para cualquiera.

Para llegar a Boca tenés que tener pergaminos. Carlos Izquierdoz fue campeón en Lanús, de la Sudamericana 2013, y en México con Santos Laguna: obtuvo dos ligas locales, una Copa México y una Copa de Campeones (símil Supercopa argentina).

Para ser refuerzo de Boca tenés que estar en ritmo, con continuidad. Desde la temporada 2010/11, Izquierdoz jugó como mínimo 13 partidos por temporada. En México incluso rompió esa media: 39, 33, 36 y 33 partidos sólo por ligas locales en sus cuatro años en tierras aztecas.

Para rendir en Boca tenés que tener personalidad. Desde 2015, Izquierdoz se hizo capitán en Santos, jugó más de 100 partidos (una cifra que también superó en Lanús) y se volvió referente del equipo ante los micrófonos, evidenciando una sana capacidad de declarar con firmeza e inteligencia. Tiene 29 años, una edad ideal para el puesto.

Sin estridencias, Izquierdoz es un refuerzo que cumple con los requisitos necesarios para llegar al club. Vale sumarle también el conocimiento con Guillermo Barros Schelotto y, sobre todo, con Paolo Goltz, ex compañero de zaga. En el torneo Inicial 2013, jugaron 16 partidos juntos; en el Final 2013, doce; en la Sudamericana 2013, donde alzaron el trofeo, compartieron cancha en 10 ocasiones; y por último también fueron laderos en la Libertadores 2014, en nueve partidos. El total es de 37 encuentros jugados juntos, con 23 victorias, 13 empates y once derrotas.

La camiseta de Boca no es para cualquiera. Y Carlos Izquierdoz, pese a su perfil bajo en Argentina, no es cualquiera.

Por @lucasg91

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más noticias

De crisis y finales de ciclos

#DePrimera: tras la final perdida ante Tigre, un balance del semestre y de lo que se viene, por Marcelo Guerrero.

A fuerza de voluntad

Conocé a Nicolás Capaldo, el juvenil que en su cuarto partido en Boca defenderá el mediocampo en una final: capitán desde chico, con personalidad y físico y con una técnica que fue depurando con constancia y entrenamiento extra. “Es el jugador que estamos buscando”, dicen sus entrenadores de Inferiores.

Rearmando el medio

Boca tiene bajas sensibles en la previa al partido decisivo de la Copa de la Superliga y Alfaro tendrá que plantear un nuevo mediocampo: ¿Qué opciones maneja? ¿El cambio de esquema es una posibilidad?