La razón que te demora

Otra lesión vuelve a poner en riesgo el futuro de Gago: un desgarro generó una ola de rumores acerca del hipotético retiro del volante. “Me voy a juntar con él”, aseguró Angelici. ¿Llegó la hora de que Boca analice un porvenir sin Pintita definitivamente?

Boca, con Guillermo a la cabeza, llegó a su pico máximo de rendimiento en dos momentos: la seguidilla de clásicos a fines de 2016, con triunfos a San Lorenzo, Racing y River, y las primeras fechas del campeonato en 2017 con ocho triunfos en fila, récord en la era profesional del club. En ambas ocasiones, la mejora en el nivel colectivo coincidió con grandes actuaciones de Gago, el volante que hace jugar al Xeneize. Decir que Fernando es la pieza fundamental para que el equipo funcione es casi tan evidente como decir que su físico está desgastado. Y ante esta pésima realidad -no se puede decir noticia porque esto se sabe hace tiempo- el cuerpo técnico debe reconsiderar el rol que el ex Real Madrid ocupa en el plantel: ya no se lo puede esperar como el salvador.

En los últimos tres años y medio, Gago estuvo fuera de las canchas un total de 18 meses: cinco en la primera rotura del tendón de Aquiles, seis en la segunda y siete tras su lesión en la rodilla vistiendo la camiseta de Argentina. En el medio de todas ellas, Boca mermó su nivel. En el último torneo le terminó poniendo suspenso al desenlace cuando parecía que arrasaba. La baja de Benedetto también fue un golpazo que supo sustituir en parte con la llegada de Wanchope. En cuanto al caso de Pintita, todavía no encontró un reemplazo a su altura. O tal vez no lo buscó demasiado. Bebelo Reynoso cumplió, pero todavía es joven para asumir la responsabilidad de ser quien mueva los hilos en Boca.

La competencia oficial todavía no empezó, pero el amistoso del Xeneize ante el DIM, y la lectura que se puede hacer en base al plantel que hay, indica que Guillermo tiene en mente un equipo más ofensivo que el que terminó a los tumbos el semestre pasado. Se presupone que el esquema será un 4-2-3-1. Los refuerzos que llegaron van en sintonía con ese armado. Un extremo como Villa, que sorprendió para bien en su debut, para que Pavón haga la otra banda. Y un delantero retrasado como Zárate que seguramente terminará compitiendo con Tevez para ver quien se ubica detrás del 9.

En el medio de la cancha algunos hablan de superpoblación pero, ¿es tan así? Partiendo desde la base que no hay reemplazo natural para Barrios salvo el juvenil Chicco, no parece. Tampoco se vislumbra un volante que conecte defensa-ataque con la eficiencia de Gago. Es cierto que, según la versión oficial, lo de Pintita sería sólo un desgarro. Una palabra que parece prohibida en el cuerpo médico de Boca. El ocultismo del club respecto a la situación del volante, sumado a los rumores sobre un posible retiro y la futura reunión con Angelici para ver su futuro, obligan al Mellizo a imaginar cómo sería un Boca sin él definitivamente.

En los últimos años, Boca ha visto a Gago como un problema más que una solución. A sabiendas del físico frágil del ex Real Madrid, nunca existió una alternativa real frente a su ausencia. O tal vez no se la halló. La culpa, está claro, no es del volante, sin dudas el más afectado por esta situación. A ningún jugador le gusta lesionarse. Pero ante esta dolorosa realidad, el Xeneize debe replantear el rol de Pintita en el plantel: que sea una opción en vez de un imprescindible.

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