Contra propios y extraños

Boca disputa el pase a semifinales de la Libertadores en Belo Horizonte con el 2-0 de la ida a favor. Cruzeiro protestó y le quitaron la roja a Dedé en una decisión inédita: el plantel tiene que mostrar la rebeldía que le falta a la dirigencia.

Otra vez Brasil aparece en el destino de Boca, la tierra en la que forjó gran parte de su historia copera. Allí donde el Xeneize fue patrón en tiempos no tan lejanos, debe recuperar la fiabilidad que había ganado en la ida ante Cruzeiro y que pareció perder en el superclásico en La Bombonera y en la eliminación de Copa Argentina ante Gimnasia. La gran incertidumbre en la previa es qué estrategia debe plantar Guillermo: es la gran prueba para demostrar su influencia.

En esta partida de ajedrez, las dos vías están claras. Boca puede salir a buscar el gol que obligue a Cruzeiro a marcar cuatro. O resguardarse y esperar que el tiempo pase. Lo más saludable, y así lo entiende el Mellizo al parecer, es inclinarse por la primera opción. El técnico no mutaría su esquema predilecto e iría con un 4-3-3 con Villa y Pavón de extremos.

¿Por qué es la opción más lógica a priori? El Xeneize debe aguantar el envión, esperable, de los primeros minutos. Cruzeiro, con un resultado muy adverso en la ida y con el empuje del público, saldrá a prepotear a Boca. Evitar un gol tempranero en contra aplacaría los ánimos del rival. Y ahí si habría que aprovechar las contras, en las que Kichan y el ex Tolima serán claves, tanto para ayudar a los laterales en la marca, como para salir disparados en los recuperos. En ellos está la clave de ese grito tan preciado que, sin inmolarse, deberá encontrar el conjunto de Guillermo para no sufrir.

La duda y también la crítica tal vez al técnico está en el delantero de área. Pese a que Wanchope está recuperado, el Mellizo aduce que tiene pocas prácticas encima e irá al banco. Sobran las pruebas frustradas con Zárate o Tevez como punta. ¿Será la excepción mañana? ¿O el ex Vélez quedará encerrado entre los centrales del Cruzeiro?

El 11, de no mediar nada raro, iría con: Rossi; Buffarini, Izquierdoz, Magallán, Mas; Nández, Barrios, Pablo Pérez; Villa, Zárate y Pavón.

En una Libertadores muy empañada por errores administrativos y arbitrales con VAR incluido -¿fueron errores en este caso?- los dirigentes de Boca siguen durmiendo la siesta. Desde hace cinco años que lo hacen. Y la actitud -o falta de ella-, que algunos pocos percibimos de hace tiempo, empieza a extrañar a la mayoría. ¿Realmente son hinchas de Boca y están dispuestos a ir al barro para defenderlo o ser dirigentes para ellos es apenas un puesto político?

Angelici, el máximo exponente de la desidia dirigencial, otra vez se quedó mudo ante guiños arbitrales que siempre van para la misma dirección. ¿Por qué vive callando ante estas irregularidades?

La Copa se gana en la cancha y también fuera de ella. Desde un escritorio, Cruzeiro ya empezó la remontada con la inédita quita de sanción a Dedé. Será labor de los jugadores dar la cara por Boca en Belo Horizonte y mostrar la rebeldía que les falta a los que nos conducen.

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