Sana costumbre

Tras el 2-0 de la ida en La Bombonera, Boca visita a Palmeiras por un lugar en la final de la Libertadores: Villa por Zárate sería el único cambio. El Xeneize, acostumbrado a pisar fuerte en Brasil, quiere hacer sentir el peso de la historia.

Con el peso de la historia, pero también con una notable mejora del equipo para plantarse en este tipo de duelos, Boca consiguió un 2-0 vital en La Bombonera para encarar la revancha ante Palmeiras. Guillermo demostró que lo hecho en cuartos ante Cruzeiro no fue casualidad y repitió la fórmula en la ida de las semifinales. El Xeneize fue pragmático, buscó el triunfo, aunque sin descuidarse, y al final tuvo su premio con el ingreso estelar de Benedetto. La lógica indica que intentará aplicar en San Pablo lo que ya hizo en Belo Horizonte: cerrarse bien, hacerle sentir al rival la presión del resultado y en alguna contra dar la estocada definitiva.

Habrá una sola variante respecto del equipo que se impuso en la ida y será el ingreso de Villa en lugar de Zárate. El ex Vélez se comprometió con la labor ofensiva en La Bombonera aunque ese rol lo mermó en su faceta ofensiva, donde no estuvo fino. El ingreso del colombiano es la misma variante que dispuso el Mellizo en la vuelta con Cruzeiro. Así, con dos extremos más abocados a la función defensiva, y un 9 por delante, Boca intentará aprovechar las contras.

Por las lesiones, el punta en aquel encuentro había sido Zárate, a quien le costó el roce contra los centrales. En este caso, Guillermo utilizará a Wanchope, más apto para un rol que en muchos momentos será solitario. La otra duda del Mellizo, por la actuación en Belo Horizonte, era el posible ingreso de Buffarini. Jara fue de los más flojos en la ida con Palmeiras, pero el ex San Lorenzo despilfarró sus chances de ganarse un lugar tras una mala actuación en la derrota 2-1 con Gimnasia.

Así, el 11 del Xeneize para buscar el pase a la final de la Libertadores en San Pablo, que se prevé más un 4-1-4-1 que un 4-3-3, será con: Rossi; Jara, Izquierdoz, Magallán, Olaza; Barrios; Pavón, Nández, Pérez, Villa; Wanchope.

En la final espera River, que superó a Gremio en las semifinales, otra vez con el árbitro como figura, al igual que en los cuartos ante Independiente. El Xeneize, luego de la dura derrota con el Millonario en La Bombonera, mostró otra cara en los partidos de Copa. Así, con la templanza que afrontó la serie con Cruzeiro y la ida con Palmeiras, hay razones para ilusionarse.

A los que hay que apuntar sí se da la histórica final es a los de afuera. La dirigencia de Boca es experta en dormirse en los laureles. En los últimos cinco años, se pueden contar con los dedos de una mano los superclásicos en los que al Xeneize no lo perjudicaron.

El debate sobre una posible final quedará para más adelante porque todavía nada está dicho. Al Xeneize lo subestimaron con las declaraciones en la previa, tanto Cruzeiro como Palmeiras, pese a que ya habían sido víctimas nuestras en el pasado. El 2-0 en La Bombonera fue apenas un aviso: no se metan con Boca.

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