Total incertidumbre

Boca se ha quedado sin técnico y el futuro reemplazante es todavía una incógnita, pero parece responder a un mismo criterio: no será un hombre de la casa. Angelici deberá por primera vez en su mandato elegir a alguien ‘extraño’.

La salida de los Barros Schelotto de Boca ha dejado una incertidumbre total de cara al futuro, ya que por primera vez en la gestión Angelici, es realmente una incógnita quién se hará cargo del plantel bicampeón de la Argentina en 2019: Falcioni, Bianchi, Arruabarrena y Guillermo fueron los entrenadores en los últimos 8 años, pero el de hoy parece un momento de cambio, ya que la mirada estaría puesta en un nombre fuera del riñón del club.

Es preciso hacer un repaso de los distintos momentos en cuanto a los técnicos se refiere. El hoy máximo dirigente xeneize heredó el ciclo de Julio César Falcioni, que venía de ser campeón invicto en el Apertura de 2011 y se preparaba para disputar la Copa Libertadores, a la que accedería a la final y caería derrotado ante Corinthians en Brasil. Llegó el “estoy vacío” de Riquelme pero el ciclo del entrenador no tembló. Sin embargo, la segunda mitad del 2012 traería unos vaivenes en el rendimiento y la figura de Román desde el exterior presionaba ante cada mal resultado. Boca terminaría 6to en el campeonato a 8 puntos del campeón Velez. Angelici había decidido ratificar la confianza de Falcioni, e incluso anunciar la renovación de contrato, pero la gente en aquel partido ante Godoy Cruz en La Bombonera dio su veredicto: Carlos Bianchi había dado señales de querer volver a dirigir y el pueblo bostero clamó por su vuelta, lo que obligó al presidente a escuchar a sus socios. Fue la tarde que se consideró, a la postre, “el Cabildo abierto” y que terminó con el retornó del Virrey.

Bianchi Angelici

El 2013 se iniciaría con el retorno del técnico más ganador de la historia del club y la vuelta de Juan Román Riquelme al primer equipo, por ende, la ilusión no podía ser más grande. Pero los resultados no estuvieron a la altura: eliminación en 4tos de final ante Newell’s, y un 19° puesto en el Torneo Final 2013. A la campaña siguiente, un gran recambio de nombres y un 7° puesto en el Torneo Inicial cerraron el año. Bianchi siguió en su cargo y consiguió un subcampeonato en el Final 2014, ganado por River. Su ciclo se terminaría de manera abrupta en el segundo semestre de ese año, tras tres derrotas en cuatro partidos en el arranque del campeonato. Mientras tanto, en el radar aparecía el nombre de Rodolfo Arruabarrena, hombre de la casa y técnico joven que ya tenía en sus espaldas una gran campaña en Tigre y un subcampeonato con Nacional en Uruguay. Con la salida del Virrey, la llegada del Vasco fue casi inmediata.

La historia de Arruabarrena es más conocida: llegó a semifinales de la Sudamericana, se quedó para el 2015 y salió campeón del Torneo y de la Copa Argentina. Antes, claro, sufrió la eliminación en el escritorio de CONMEBOL en la Copa Libertadores. Los títulos pesaron más que las desgracias y el retorno de Tevez reavivó las ilusiones de un equipo que arrancó el 2016 con la Supercopa Argentina en el horizonte: la derrota 0-4 ante San Lorenzo empezó a encaminar ese ciclo hacia el final. Coincidentemente con ese decrecimiento, Guillermo Barros Schelotto frustraba su paso en el fútbol italiano como técnico del Palermo debido a que no cumplía con los requisitos para entrenar en Europa, su vuelta al país dejaba la puerta abierta para el nombre que siempre deseó Angelici. 

Arruabarrena Angelici

La resolución también fue rápida, el 28 de febrero fue el último partido del Vasco y el 3 de marzo el Melli ya estaba sentado en el banco de suplentes. Desde ahí, lo más reciente: semifinal en la Copa del 2016 con la insólita caída ante Independiente del Valle, 10° puesto en el Torneo Transición y sin Libertadores para 2017. A la postre, el título del torneo largo y una nueva ilusión para 2018. Vuelta a la Copa, caída en la Supercopa con River, bicampeonato y la final que todavía duele. Fin de ciclo. 

Y justamente ahora, en lo que será el último año de Angelici como presidente, un gran signo de pregunta se posa sobre el banco xeneize. Ya no hay nombres que se posicionen por peso específico ni un candidato que genere consenso entre toda la Comisión Directiva. El presidente está en una encrucijada y deberá decidir bien porque los resultados deportivos del próximo año pueden ser vitales para la continuidad de su gente al frente del club. Lo que parece claro es que no será un hombre de la casa, ¿no será tiempo para un extranjero? ¿vendrá un manager para encaminar la elección? Verdaderamente nadie da garantías y todavía hay mucho por jugar. 

Por @tomynel

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