¿Dos son multitud?

Con la llegada de Marcos Díaz, el nivel de Esteban Andrada y la posible salida de Agustín Rossi, Boca se aseguró tener dos potenciales titulares en el arco. ¿Es positivo o peligroso que haya competencia en un puesto con único dueño?

La llegada de Marcos Díaz a Boca abrió un debate, no por las cualidades del arquero, que quedaron demostradas en su paso por Huracán, sino por la decisión de contar con dos potenciales titulares en un puesto que suele tener un único dueño. Hace solo seis meses, el Xeneize invirtió cinco millones de dólares más el pase de Guillermo Sara para incorporar a Esteban Andrada. El ex Lanús fue titular con apenas un puñado de prácticas encima en un duelo caliente por Libertadores, en la ida de los octavos ante Libertad, ante los ojos de una Bombonera expectante por su rendimiento. Vital en aquel 2-0 ante el Guma con una salvada espectacular sobre el final, Sabandija se metió a los hinchas en el bolsillo con apenas un par de partidos.

Andrada llegó para reemplazar a Agustín Rossi, que tambaleaba producto de una serie de errores propios, agravados por el contraste con el nivel superlativo de Franco Armani en el arco de River. Su arribo le devolvió seguridad al arco de Boca y, junto al desembarco de Carlos Izquierdoz, potenciaron una defensa que había sido endeble en el primer semestre del año. La fatídica fractura de mandíbula en la victoria ante Cruzeiro, por un choque brutal ante Dedé, le cortó una progresión fugaz y volvió a sembrar dudas en un sector que parecía cubierto.

En la vuelta en Belo Horizonte, Rossi fue un manojo de nervios por momentos, en otros fue héroe y pudo terminar como villano. Tuvo errores insólitos, sufrió como un parto en el juego aéreo y también salvó pelotas difíciles. Una montaña rusa de emociones que terminaron con el pase a semifinales tras el 1-1. En la serie ante Palmeiras y, sobre todo en la ida de la final con River, se reivindicó y demostró que en un tiempo podría ser el dueño a tiempo completo del arco de Boca.

Siendo que es un arquero con proyección, la decisión sobre su futuro era difícil. ¿Qué es mejor en esos casos? ¿Mantenerlo como suplente y con muy poco rodaje? ¿O cederlo a un equipo menor, con otras presiones, en el que pueda mostrarse? El Xeneize parece haber optado por la segunda vía y así se explica el arribo de Marcos Díaz.

El factor económico, siendo que el ex Huracán llega libre, a préstamo por un año y medio, también fue decisivo. Otro motivo para su incorporación es que Gustavo Alfaro viene de dirigirlo en el Globo, dato no menor, teniendo en cuenta que el técnico deberá manejar la ansiedad de un arquero que, con virtudes para ser titular, probablemente comenzará su ciclo en Boca esperando en el banco de suplentes.

La competencia nos obliga a ser mejores y castiga cualquier posibilidad de relajo. La premisa se cumple con más énfasis en Boca, donde nadie debe tener el puesto comprado. Marcos Díaz lo sabe y por eso apuesta por el Xeneize. Y Andrada, quien se ganó el puesto, tendrá que revalidarlo partido a partido para mantener su lugar.

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