Símbolo de una época

Pablo Pérez se va de Boca: un jugador con condiciones indiscutibles y con cuatro títulos encima, pero que también fue parte de fracasos dolorosos para el hincha que son imposibles de disimular. Con el ciclo cumplido, se va a Independiente. ¿Está bien su salida?

Jugó 124 partidos en Boca y en 112 fue titular. El dato habla por sí solo: Pablo Pérez fue un factor fundamental del Boca de estos tiempos, desde que llegó a principios de 2015 hasta su salida que se dará en estos días a Independiente. Y su paso por el club sirve como un ejemplo de lo que fue también el equipo durante su ciclo: con condiciones y con éxitos, pero también con fracasos difíciles de cicatrizar.

Pérez llegó de la mano de Rodolfo Arruabarrena tras una experiencia poco fructífera en España. Desde el inicio demostró las que serían sus habilidades en el club: buen toque, personalidad para pedirla, carácter para llegar al área rival a zona de definición. Un buen jugador que no fue siempre titular pero que tuvo bastante incidencia en los dos títulos del Vasco.

Con la llegada de Guillermo, Pérez bajó su nivel y estuvo a punto de irse a Independiente a mediados de 2016. La transferencia no se dio y a partir de ahí tomó una trascendencia inusitada y que, posiblemente, le haya jugado en contra: pasó a ser prácticamente una fija en el once titular y hasta llegó a la cinta de capitán. Se transformó en referente. Y quizá la exigencia lo desbordó…

BUENOS AIRES, ARGENTINA - APRIL 15: Pablo Perez of Boca Juniors leaves the field after receiving a red card during a match between Independiente and Boca Juniors as part of Superliga 2017/18 at Libertadores de America Stadium on April 15, 2018 in Buenos Aires, Argentina. (Photo by Marcelo Endelli/Getty Images)

Desde lo futbolístico, su aporte siempre fue positivo. Se evidenció en la Libertadores 2018, donde fue uno de los jugadores más regulares y más vitales a la hora de poner fútbol en el mediocampo que compartió con Wilmar Barrios y Nahitán Nández. También en el bicampeonato, con goles claves a Talleres o Gimnasia, o un gran partido en el Monumental en un 2-1 a River. Pero el papel de líder le quedó demasiado grande a un jugador que estaba más preparado para un aporte desde el perfil bajo y el rol de reparto.

Desgastado, su conducto de salida es Independiente. ¿Por qué a un rival directo? Hay aspectos que atenúan esa preocupación: Boca ya jugó (y ganó) contra el Rojo, rival que está lejos en la Superliga y que no juega la Copa Libertadores. Es, igualmente, un despropósito que el club refuerce a uno de sus principales clásicos locales con un jugador tan importante.

Se termina un ciclo, un ciclo que representa los que han sido estos raros años de Boca: éxitos y condiciones por un lado, dolores fortísimos por el otro. A dar vuelta la página.

Por @lucasg91

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