No hay finales felices

Wilmar Barrios, bandera de la identidad xeneize en estos años, se va por la puerta de atrás. Boca y una capacidad que no enorgullece: la de convertir en tristes las terminaciones de cada cuento.

Las amargas y oscuras salidas de Juan Román Riquelme y de Carlos Bianchi. Los truncos procesos de Rodolfo Arruabarrena y Guillermo Barros Schelotto. La autodescomposición de Carlos Tevez. Los títulos locales seguidos de frustraciones que cortaron los festejos… Boca es un club que en los últimos años se ha olvidado del “Y vivieron felices por siempre”. Ahora, otro cuento termina de manera triste: Wilmar Barrios se va al Zenit de Rusia por la puerta de atrás.

En tiempos ambivalentes para el hincha, con festejos y decepciones muy grandes, Barrios significó para la Bombonera el jugador que unificó la tribuna, que contagió gritos, que personificó la garra xeneize. Un capital simbólico aún superior a todo lo bueno que también aportó en lo futbolístico: a pesar de que Guillermo demoró su ingreso al once titular, el colombiano terminó jugando 67 partidos en el club y fue vital para enderezar al equipo que terminó siendo campeón en 2017.

Ya ovacionado y volviéndose indiscutido, nuevamente el torneo 2017/18 lo tuvo como uno de los grandes valores. En el plano internacional, la Libertadores 2018 lo tuvo presente en doce partidos, jugando al borde de la lesión como ante Junior en Barranquilla o salvando sobre la línea un gol contra Cruzeiro, en una de las jugadas que más representarán su paso por el club. Una roja exagerada -la única en todo su ciclo en Boca- lo sacó del alargue en la final con River: sin su presencia, el equipo se quedó sin motor.

Quizá a Barrios no le hayan alcanzado sus dos años y medio en el club para transformarse en ídolo y quedar en la memoria popular; entre en el pedestal o no, nadie podrá negar la identificación única que generó. Posiblemente su salida también tenga que ver con un lógico deseo de progresar, por su edad (25 años) y su gran 2018 (Mundial incluido). Lo que es seguro es que este Boca, el Boca bajo el mando de Daniel Angelici, se encargó de amargar otro final de un cuento que podría haber sido de hadas.

Por @lucasg91

Comentarios

  1. buena conclusion. boca esta en un momento de mierda en lo animico y se nota que desde arriba la mano viene complicada tambien. yo solo espero que este 2019 se termine pronto y que duela lo menos posible. en cuanto a wilmar, agradecimiento porque transipiro la camiseta siempre. la roja en la final fue error del arbitro y no hay que caerle al colombia por eso esta claro.

  2. paremos la mano. A veces las ganas de subvalorar a Angelici termina por deformar la realidad. Que la gestión Angelici es pésima, no hay duda. Pero hablar que Barrios se fue por la “puerta de atrás”, cuando se va por (supuestos) 18 millones y por el deseo del jugador (hace 6 meses que quería irse) en ningún modo significa irse por la puerta de atrás. Fue un muy buen jugador que quizá nunca terminó de identificarse (él mismo) con el club, por algo no se metió en la piel del hincha. Deja la vara alta para los que les toca reemplazarlo, que también tienen la oportunidad de ser mejor de lo que fue Wilmar.

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