El primer tropiezo

Alfaro perdió su invicto ante Atlético Tucumán y deberá aprender la lección: el DT se dejó llevar por el partido y desarmó al equipo cuando mejor jugaba. El proceso de construcción es tanto para el equipo como para el entrenador y se vienen partidos difíciles.

El partido de Boca ante Atlético Tucumán en la Bombonera dejó una derrota que aleja al Xeneize de la pelea, que complica la clasificación a la Libertadores y, también, que marcó la primera caída del ciclo de Gustavo Alfaro. Lo más curioso tiene que ver con el rendimiento del equipo: arrancó dormido, se levantó con el golpe del 0-1 y, hasta el empate, dejó ver lo mejor en cuanto a caudal futbolístico con su nuevo DT. Sin embargo, justamente con el 1-1, el equipo cayó y dejó pasar un partido importante para ganar. ¿Por qué se dio ese partido? Algunas respuestas pueden encontrarse desde el banco.

Alfaro, caratulado por los exagerados periodistas nacionales como un DT «defensivo», demostró otra cosa en la Bombonera: luego del empate, mandó a la cancha a Darío Benedetto para inclinar todavía más la cancha. Antes, Mauro Zárate había sacado a Bebelo Reynoso, y el Xeneize terminó acumulando delanteros en campo rival. La apuesta, audaz, fue poco inteligente: la salida de Carlos Tevez dejó al equipo partido, sin mediocampo, sin juego. El gol de Ramón Ábila justamente había llegado por el carril central, y Boca terminó por perderse en las bandas tras el aglutinamiento ofensivo.

El DT había propuesto una rotación importante en la previa del partido, con seis cambios de entrada, y volvió a meter mano fuerte en medio de un encuentro que la Bombonera pedía ganar. Retocó en el mejor momento de juego y el equipo, con el diario del lunes, lo sufrió. A futuro también puede doler la derrota: con el empate, Boca hubiera mantenido la diferencia con Atlético Tucumán en la lucha por la clasificación a la Copa. Con el Decano ya igualado, el Xeneize tiene por detrás a Huracán y River y, por delante, un fixture con paradas bravas: visita a Defensa y Justicia en Varela, a Unión en Santa Fe, a San Martín en Tucumán, recibe a San Lorenzo…

Está claro: el equipo y Alfaro mismo están en una etapa de reconocimiento que requiere paciencia, trabajo y continuidad. Es el primer tropiezo de un DT que todavía se está empapando del mundo Boca, que deberá saber convivir con los ánimos y las urgencias. Que el primer tropiezo sirva para levantarse y caminar aún mejor que antes.

Por @lucasg91

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