Un clásico para Alfaro

Tras el empate en Bolivia por la Libertadores, Boca disputará ante San Lorenzo el primer clásico para el actual entrenador y el último del torneo. El Ciclón está último, no gana hace cuatro meses y el Xeneize puede darle un golpe letal.

El ciclo de Alfaro tendrá su primer clásico cuando Boca reciba este sábado a San Lorenzo, que atraviesa un pésimo momento en la Superliga, donde todavía no ganó desde la llegada de Almirón y está último en la tabla. Tras el 0-0 frente a Wilstermann en Cochabamba, un resultado y un desarrollo previsibles, el equipo de Lechuga regresa a la tarea doméstica con el objetivo, cada vez más cercano, de sellar su clasificación a la Libertadores del 2020. Mientras da sus primeros pasos en la actual edición, el Xeneize quiere garantizar su participación en la próxima Copa, situación que se está volviendo una sana costumbre.

San Lorenzo es el verdugo histórico de Boca y, pese a que su presente es catastrófico, ir a la Bombonera significa un plus para la visita, superior incluso a una parada en el Ducó. Sería un error guiarse por su actualidad sabiendo que un triunfo les permite, no salvar el semestre, pero sí cambiarle el panorama al futuro de Almirón.

Alfaro realizará una sola variante en la defensa con el ingreso de Junior Alonso por Lisandro López. El paraguayo tendrá la posibilidad de jugar en su puesto natural y levantar la floja imagen que mostró hasta aquí. En el medio mantendrá a la dupla Marcone-Nández, que parece inamovible. Además, el entrenador cambiará el esquema, del 4-4-2 que utilizó en Bolivia, a un 4-2-3-1 para recibir al Ciclón.

Villa reemplazará a Almendra, Zárate a Tevez y Wanchope a Benedetto en el ataque. Reynoso, que tuvo buenas intervenciones en Santa Fe y en Cochabamba, seguirá en el equipo. Así, los 11 del Xeneize serían: Andrada; Buffarini, Izquierdoz, Alonso, Mas; Marcone, Nández; Villa, Zárate, Reynoso; Ábila.

Con el inicio de la doble competencia, la rotación se volverá una constante. El desafío del técnico, ahora más complejo, será lograr un funcionamiento que hasta el momento solo se pudo observar de a ratos. El Boca de Alfaro, con pocos meses de trabajo, demostró ser un equipo confiable, al menos desde lo numérico. Sin embargo, el margen de mejora, no tan grande siendo un plantel finalista de la Libertadores, todavía está en veremos…

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