Ahora que sí

El fútbol femenino tuvo su tarde histórica en La Bombonera, con la goleada de las chicas 5-0 a Lanús. Una reflexión de lo que significa este hito en el camino hacia la igualdad de género y la profesionalización de un deporte que siempre les dio la espalda.

Ahora que sí, las Gladiadoras jugaron probablemente uno de los encuentros más importantes de su vida en La Bombonera, hay otro partido que todavía lo están jugando, junto con el colectivo de mujeres futbolistas/periodistas e hinchas de todos los clubes que se unen tras una misma bandera: la exigencia de un fútbol femenino, disidente, y sobre todas las cosas, profesional. Porque no alcanza un solo hecho para consolidar nuevos paradigmas, y así lo demuestra la historia.

En Argentina comenzó a jugarse profesionalmente a nivel masculino en 1931, y con el correr del tiempo, los hombres fueron conquistando derechos a la par de los conflictos sindicales coherentes con las luchas reales de los trabajadores argentinos de esa época. El tiempo libre y el ocio dejaron de aparecer como algo natural y se convirtieron en una conquista gremial, necesaria para la vida. Este proceso desembocó en la profesionalización del fútbol, que para esos tiempos ya era un fenómeno de masas, pero únicamente en su rama masculina. Las prácticas de los deportes de equipo permitieron establecer una competencia real y una movilidad social que, desde lo teórico, no distingue de género. Sin embargo, la práctica es muy distinta: ¿cuántas veces se ha escuchado que la mujer es la persona que “invade y alegra los estadios”, tomada como una figura de consumo, de atracción, y hasta interpretando que sólo estaban ahí para elogiar la pinta de tal o cual jugador?

FUT FEM 2012

En este marco, las futbolistas argentinas se prepararon al igual que los varones, en un deporte que siempre le dio la espalda: las chicas no poseen las mismas canchas, ni los mismos materiales de trabajo, y -obvio- ningún contrato, solo firman un fichaje que dura una temporada y que por supuesto no es remunerado. El único ‘beneficio’ es que éste las habilita a jugar los torneos de AFA, pero les imposibilita, a su vez, a acceder a una cobertura médica o a acuerdos colectivos de trabajo.

En el fútbol femenino no hay divisiones formativas, las chicas no pasan por el proceso de aprendizaje que pasan los hombres en inferiores y que es tan necesario. Tampoco cuentan con la posibilidad de cobrar premios, ni con las comodidades de una concentración, o de alojamiento a la hora de disputar torneos internacionales. Aquellas privilegiadas que cuentan con la oportunidad de acceder a una remuneración pueden cubrir únicamente los viáticos: el máximo que puede percibir una futbolista en nuestro país es 4 mil pesos.

Estas adversidades obligan, muchas veces, a que las más talentosas opten por ir a un jugar a un equipo de menor nivel en Europa donde el fútbol femenino es mayormente profesional. Según datos oficiales de la FIFA en España, por ejemplo, entre 2003 y 2013 las mujeres federadas pasaron de 11.300 licencias a 40.606.

Es necesario marcar las vicisitudes en las que se vino desarrollando el fútbol femenino para tomar dimensión de la denuncia que hizo la futbolista Macarena Sánchez contra su club, UAI Urquiza (Primera División), para que la reconozca como trabajadora del deporte; y a la AFA, para que “cese con la inacción, y cumpla con los acuerdos que tiene con la FIFA en materia de igualdad de género y no discriminación”. Ahora que sí alzó la voz, su reclamo encontró respaldo en el colectivo feminista (dentro y fuera del mundo del fútbol), explicitando las demandas de un grupo que siempre estuvo ahí, pero al que nunca se le dio relevancia.

Es por eso que lo sucedido ayer en La Bombonera significa mucho más que tres puntos para el torneo de Las Gladiadoras: fue ganar en visibilidad y en proyección, y fue también un pequeño premio a todos estos años en los que no dejaron de entrenarse ni un día. Fue el partido de sus vidas. Así lo vivieron, y se notó, en la calidad de juego y en la goleada.

La semana pasada fue con Las Santitas en el Nuevo Gasómetro y con Las Bichitas en el Diego Armando Maradona, ayer, fueron Las Gladiadoras en la cancha de Boca. Ahora que sí nos ven en las tribunas, en los estadios, en los medios deportivos. Donde siempre estuvimos, pero ahora que estamos juntas… AHORA QUE SI nos ven, podemos decir que el deporte más popular de nuestro país está en camino a un fútbol femenino disidente y profesional.

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